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¿Admite los testamentos audiovisuales el Proyecto de Jurisdicción Voluntaria?

07 ago. 2014
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El Proyecto de Ley de Jurisdicción Voluntaria incide en muchos aspectos de la vida jurídica general, pero en particular de los Notarios, ya que nos atribuye una serie de facultades y de expedientes que hasta ahora no podíamos realizar.

 

Uno de esos grupos de expedientes es el relativo a la protocolización de testamentos no notariales. Acertadamente la norma entiende que todo testamento debe ser, el última instancia, notarial, y obliga a que los testamentos no notariales sean presentados, adverados, abiertos y protocolizados notariamente, y no judicialmente como hasta ahora.

 

Adelanto que el tema no es apasionante. De hecho, es de los últimos temas que pretendía tratar, pero al leer y analizar el Proyecto, algo ha llamado mi atención, y es la posibilidad de grabar en audio o video un testamento y que éste produzca efectos jurídicos. Eso sí es interesante, y eso sí entronca con uno de los motivos de este blog, que es acercar el  día al día del notariado a las nuevas tecnologías. 

 

¿Pero entonces puedo grabar mi testamento en video?

 

Adelanto que, pese a que pueda parecer muy atractiva la idea, y muy de millonario de película americana que deja todo su patrimonio a sus gatos, el testamento, como regla general, es difícil sostener que pueda comenzar a formalizarse de ese modo.

 

Pese a que yo entiendo que deberá seguir formalizándose como hasta ahora, y que pero teniendo seguro habrá interpretaciones más amplias que la mía, dejo expresamente para el final el estudio de esa posibilidad y de los problemas que puede aportar, si es que el lector consigue sobrevivir al apasionante (pero breve) resumen de la protocolización del testamento cerrado y ológrafo, que, sistemáticamente, han de hacerse de manera conjunta.

 

Breve esquema de la protocolización de los testamentos ológrafos y cerrados.

 

En cuanto a los testamentos ológrafos y cerrados, se modifica el Código Civil para permitir su protocolización notarial. El procedimiento se regula en el artículo 60 de la Ley del Notariado: Se presentará el testamento junto con los documentos acreditativos de la identidad y del fallecimiento del causante, y, mediante información del Registro Civil y del Registro General de Actos de Última Voluntad, el fallecimiento del otorgante y si ha otorgado otras disposiciones testamentarias. Esa “información del Registro Civil”, como ocurre en las actas de herederos, imagino que será una certificación del Registro, cuyo contenido está por determinar, que también imagino no será gratuita, en que se constaten todos o parte los extremos anteriores. 

 

El Notario requerirá para que comparezcan el cónyuge sobreviviente, si lo hubiere, los descendientes y ascendientes del testador y, en defecto de unos y otros, los parientes colaterales hasta el cuarto grado. Si se ignorarse identidad o domicilio, la citación se realizará por anuncios. Llegada la fecha, el Notario rubricará el testamento en todas sus hojas y se procederá al examen de los testigos y, en su caso, a la prueba pericial caligráfica. Si el Notario considera justificada la autenticidad del testamento, autorizará el acta de protocolización y expedirá copia de la misma a los interesados que la soliciten.

 

El procedimiento es similar para el testamento cerrado, teniendo en cuenta que el Notario depositante del testamento deberá comunicar, en los diez días siguientes a que tenga conocimiento de su fallecimiento, la existencia del testamento al cónyuge sobreviviente, a los descendientes y a los ascendientes del testador y, en defecto de éstos, a los parientes colaterales hasta el cuarto grado.

 

Como situación especial, y ya que en el testamento cerrado ha intervenido notario, a diferencia del ológrafo, se puede dar la circunstancia que un Notario (al que se requiera para protocolizar) cite  otro Notario (el que autorizó el testamento). En este caso además, es importante la citación a los testigos que firmaron en la cubierta del testamento.

 

Los testamentos orales.

 

El tercer grupo de testamentos que requieren presentación, apertura, adveración y protocolización son los otorgados en forma oral. Según el Código Civil son fundamentalmente el otorgado en peligro de muerte (cinco testigos idóneos, sin necesidad de Notario), o en caso de epidemia (sin intervención de Notario ante tres testigos mayores de dieciséis años), pero también puede englobar el militar o marítimo.

 

El Código Civil, no obstante, también admite que los testamentos se hayan otorgado por escrito. La Ley del Notariado va más allá, cuando habla de acompañar a la solicitud de protocolización “la nota, la memoria o el soporte en el que se encuentre grabada la voz o el audio y el vídeo con las últimas disposiciones del testador, siempre que permita su reproducción, y se hubieran tomado al otorgarse el testamento”. Continúa la Ley diciendo que cuando la voluntad del testador se hubiere consignado en alguna nota, memoria o soporte magnético o digital duradero, se pondrá de manifiesto a los testigos para que digan si es el mismo que se les leyó o grabó y si reconocen por legítimas sus respectivas firmas y rúbricas, en el caso de haberlas puesto.

 

¿Entonces permite el Proyecto el testamento audiovisual?

 

Esta mención de la Ley del Notariado es especialmente relevante, ya que podemos interpretarla en sentido restringido o amplio. Si en base a dicho artículo entendemos que un testamento puede ser objeto de otorgamiento en forma oral con carácter general, obviando el cauce notarial a priori (aunque a posteriori sí se deba protocolizar), estamos admitiendo una auténtica revolución en nuestro esquema de título sucesorio. Si la interpretamos en sentido restringido, únicamente cabe para los casos enumerados anteriormente (peligro de muerte, epidemia, militar y marítimo). 

 

De momento, y a falta de ver si la redacción es la definitiva, me inclino por la interpretación restringida, ya que parece ser que eso es lo que quiere decir la Ley al exigir que el Notario haga constar en el acta, entre otras cosas, que concurrió causa legal para el otorgamiento del testamento en forma oral y que los testigos fueron los que la ley establecía para cada caso concreto.Por tanto, la existencia de causa que permita excluir la vía testatoria ordinaria es requisito necesario para la protocolización, y ésta para que produzca efectos el testamento. 

 

La pregunta subsiguiente es si produce algún efecto dicho testamento aún sin protocolizar. Yo entiendo que no, pues la Ley es clara sobre los requisitos de validez del testamento, siendo de hecho muy rígida en cuanto a la forma. Los testamentos no notariales además, son especialmente rígidos en cuanto a la forma, y a la necesidad de que, por ejemplo, sean manuscritos por el testador, con las peculiaridades que marca el Código Civil.

 

La apertura del debate sobre la idoneidad del medio sí puede producirse.

 

No deja de ser cierto, de todos modos, que cuando se aprobó el Código Civil, la única forma de registrar la voluntad de las personas era la escritura, y que hoy en día se podría abrir el debate sobre la idoneidad de extender la validez del testamento ológrafo o cerrado al grabado digitalmente. No es descabellado de todos modos pensar que, con el tiempo, existan resoluciones judiciales sobre la materia. Y tampoco es descabellado que esas resoluciones, como ocurre con cierta frecuencia, opten por una interpretación especialmente garantista, por ejemplo admitiendo más ampliamente los supuestos en que concurre causa justificada para evitar la vía ordinaria. Veremos.

 

Ventajas e inconvenientes.

 

Ahora bien, aún admitiéndose, lo cierto es que debe pasar el trámite de la protocolización, y esto sí es necesario en todo caso para determinar la existencia de voluntad testatoria, entre otras. Entramos entonces en un terreno complicado, pues no es sostenible económicamente que, con lo rápido y barato que es un testamento notarial, y con los problemas posteriores que elimina, una persona en la que no concurran circunstancias de gravedad, ponga a sus herederos en situación de tener que invertir más tiempo y dinero en su protocolización.

 

Lo que es indudable, y para los casos legales una ventaja, es que el haber registrado audiovisualmente un testamento, por ejemplo, en peligro de muerte, hace mucho más fácil apreciar circunstancias relevantes jurídicamente. Como defendía en este post, si bien referido a las actas de fotografías, no es difícil acceder a los metadatos del archivo de audio o video, y tener información sobre con qué dispositivo ha sido grabado,  conocer el día y hora exacto de dicho registro e incluso dónde se realizó la grabación. Así puede constatarse y comprobarse con las declaraciones de los testigos, y, si es necesario, comparando con documentos médicos, entre otros.

 

A pesar de ello, se generan otras dudas como el medio para incorporar dicho soporte magnético o digital al protocolo, ya que lo procedente sería archivar una copia de los archivos de audio o video, pero no disponemos de un sistema de hosting notarial seguro que permita hacerlo corporativamente. 

 

Será cada Notario el que opte por conservar, quizás como depósito, el soporte correspondiente, ya que la propia norma habla, con un grave desconocimiento del cómo, de dejar unida a la matriz la nota, memoria o soporte magnético o digital duradero. Que me expliquen a mí cómo puedo dejar unida una memoria USB o un disco duro portátil a una matriz, y cómo lo reproduzco en copias, si no es archivando en un servidor seguro los archivos e imprimiéndolos para incorporarlos a la copia. La única opción es un CD o un DVD, pero hasta esta tecnología, que parece tan novedosa, está en desuso actualmente y muchos ordenadores carecen ya de lectores.