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El notario, el testamento on line y el heredero digital

11 mar. 2015
Testamento online

Testamento online, heredero electrónico, legado digital… cualquier permuta de los anteriores elementos está siendo cada vez más comentada en la red, sobretodo a raíz de la noticia aparecida en los medios de comunicación de la posibilidad que ofrece facebook de nombrar un  muy impropiamente denominado “heredero digital”, como veremos.

 

Y es que cada vez más se entiende que cualquier cosa que se pueda hacer físicamente, también se puede hacer por internet, habiendo llegado esa idea también a los documentos notariales… Tomando prestado el inicio de los cómics de Astérix, añado: ¿Cualquier cosa? ¡No! Unos cuantos documentos autorizados por irreductibles notarios resiste todavía al mundo digital.

 

Cualquier lector del blog que me siga con relativa frecuencia (lo cual aprovecho para agradecer) sabe de mi pasión por la tecnología y mi posición sobre una necesaria ampliación del concepto digital del notariado en relación a los ciudadanos. Pero hay cosas que son como son, y una de ellas son los testamentos, que son poco proclives a ser cambiados por unos y ceros, al menos de momento. A pesar de ello, podemos realizar algún apunte o deseo.

 

 

Centrando conceptos rápidamente.

 

 

Por eso, para tratar el tema creo que es conveniente centrar muy rápidamente unos conceptos sobre testamentos y herencias. 

 

Resumiendo mucho, el testamento es notarial cuando se formaliza ante Notario, que es lo más común, rápido y barato, rondando los cincuenta euros con carácter general. Pero también puede ser no notarial, si bien lo que uno se ahorra a priori (que tampoco es para tanto) lo paga a posteriori con creces, pues requiere que se advere y protocolice notarialmente. 

 

Entre los testamentos no notariales podemos hablar del testamento ológrafo, que es el que uno escribe de su puño y letra, nada recomendable como traté en este post, y de los testamentos en casos especiales, como el peligro de muerte, que se formalizan sólo ante testigos.

 

Heredero es aquel que sucede a una persona en todos sus bienes y derechos, activo y pasivo, una suerte de continuador de la personalidad de la persona fallecida. Legatario es aquel que sucede a una persona en algún bien o derecho específico por expreso deseo del testador. El albacea es el que se encarga de actuaciones concretas al fallecer una persona, vigilando que lo dispuesto en el testamento se cumpla correctamente.

 

Tras esta rápida y condensada exposición del derecho de sucesiones español, vamos a tratar dos cuestiones: Si es posible hablar de un testamento online en formato exclusivamente electrónico, y si es posible hablar de un heredero o legatario digital.

 

 

El testamento online como testamento en soporte digital.

 

 

En esta materia, voy a comenzar por el final: El testamento online no existe. El testamento electrónico tampoco. Ni siquiera el testamento audiovisual, del que traté en este post. Lo único que es online es la forma de contactar con el notario: el correo electrónico o el formulario web que permite concertar cita en cualquier Notaría de España en menos de cinco minutos o incluso mediante consultas en redes sociales.

 

Pese a ello, hay empresas que se encargan de promocionar en sus páginas web lo que denominan testamentos online. ¿Significa eso que están ofreciendo un testamento distinto al notarial? La respuesta es que no, pero no todas ofrecen lo mismo.

 

Algunas de ellas especifican muy claro que el cliente rellena un formulario y la empresa, por medio de un abogado, redacta una minuta con los aspectos básicos del testamento y reserva cita con el Notario, comunicando entonces al cliente a qué Notaría y en qué fecha debe acudir, D.N.I. en mano, para firmar el testamento. 

 

En definitiva, este primer grupo de empresas prestan principalmente un servicio de intermediación entre el cliente y el Notario, y cobran sus tarifas por dicha intermediación y, en su caso, por la minuta que presentan al notario para que confeccione el testamento. Además, estas empresas también suelen dejar claro que los costes de actuación del Notario están incluidos en el precio por el servicio. Dicho de otro modo: es la empresa la que paga al Notario.

 

Otra forma de comercializar el servicio puede generar confusión, por ejemplo al decir que se puede hacer testamento con un click, desde casa, o aplicando nuevos métodos electrónicos. Todo ello dependerá de lo claro que esté explicado en la web, y de que no se haga pensar al internauta que desconoce cómo se regulan los testamentos en España, que rellenando un formulario puede tener su testamento perfectamente hecho y con plena validez legal sin moverse de casa. 

 

Huelga decir que ni hay métodos nuevos electrónicos (nuestro Código Civil data de 1889) ni se pueden hacer testamentos  sin moverse de casa, pues en todo caso hay que acudir a la Notaría para la firma (o que el Notario acuda al domicilio del testador). Además, alguna de estas últimas incluso excluye los gastos de Notario del servicio de intermediación.

 

La pregunta es: ¿Podríamos los notarios ofrecer desde una página web oficial, común para todos los Notarios, posibilidad de concertar cita online para hacer testamento? No creo que técnicamente fuera difícil utilizando el ya existente motor de búsqueda de Notarios por parámetros como la población. No obstante, esto es una decisión que corresponde a nuestros órganos corporativos.

 

Y todo ello no quita que el testador antes ir al Notario, acuda a su abogado o asesor de confianza, que le conoce y le puede aconsejar. Sin duda, y como ya he comentado en multitud de ocasiones, el asesoramiento jurídico del abogado y del notario pueden ser complementarios. 

 

 

El nombramiento de herederos o legatarios digitales.

 

 

Ya traté hace unos meses el concepto de sucesión en los bienes y archivos digitales, en los perfiles de redes sociales o en bitcoin. Mi posición sigue siendo la misma: la herencia de una persona comprende todos los bienes y derechos, analógicos o digitales, que no se extinguen por la muerte. 

 

Me remito a esos posts para esas cuestiones generales, pero sigo defendiendo que el testamento abierto notarial es la vía más idónea para una sucesión seria y global en la vida digital, nombrando en general herederos o legatarios de bienes, cuentas, perfiles de redes sociales o colecciones de archivos. 

 

No obstante, el testamento se ha limitado tradicionalmente a decir quiénes son los herederos del patrimonio de una persona. Ni los descendientes ni el patrimonio de las personas ha sufrido  grandísimas oscilaciones que hayan hecho pensar en la posibilidad de cambiar frecuentemente de testamento, y para los casos en que así ocurría, se suele revocar el testamento anterior y otorgar uno nuevo.

 

 

La adaptabilidad del testamento notarial: ¿memoria testamentaria electrónica?

 

 

Cierto es que el testamento notarial tradicional puede perder adaptabilidad a la mayor volatilidad y rapidez de la información actual, contraseñas, números de cuenta, etc. lo que hace inviable cambiar el testamento cada vez que el testador se registra en un nuevo servicio web o red social. 

 

Partiendo de una interesante idea de Javier Prenafeta, en algunas legislaciones, como la catalana, existe una figura llamada codicilo y otra denominada memoria testamentaria que complementan o adicionan un testamento con disposiciones podíamos denominar, menores, y que podrían ser la respuesta jurídica a esta situación: Un testamento principal, o base, y unas memorias testamentarias que se vayan adaptando a las necesidades de manera rápida, sencilla y económica. De hecho, las memorias testamentarias podrían estar firmadas y remitidas al Notario por el testador por medio de una firma electrónica reconocida. Rizando el rizo, podrían formar parte de un documento electrónico alojado en un hosting seguro notarial.

 

Pero la cuestión tiene difícil solución actualmente, pues ni en derecho común se permiten las memorias testamentarias, ni la firma reconocida para remitir documentos al notario ni hay documentos electrónicos en hosting seguro notarial. Esto último es pura ciencia ficción notarial. 

 

A pesar de todo, lo cierto es que no hay todavía una demanda social masiva de ese tipo de documentos: quizás porque el patrimonio digital de las personas actualmente no es económicamente relevante en la mayor parte de los casos, y los que podrían estar interesados en ese testamento todavía no tienen edad de testar, o de tenerla, no están pensando en esos menesteres. Pero todo llegará.

 

 

Facebook y el heredero digital.

 

 

Relacionado con esto, se ha estado comentando la iniciativa de Facebook de permitir nombrar lo que se está denominando “heredero digital”, lo cual es confuso jurídicamente: Como expuse, el heredero no lo es de una cosa concreta, o de un perfil concreto, para eso quizás deberíamos hablar de “legatario digital”. 

 

Pero es que el legatario no es un continuador de la personalidad jurídica del fallecido, sino un beneficiario de una disposición concreta hecha por el testador, por lo que se debería hablar de “legatario digital de Facebook”.

 

Además, ese nombrado lo habrá sido de manera extra-testamentaria, meramente privada, por lo que, propiamente, ni siquiera podríamos hablar de legatario, pues estas figuras nacen y se desarrollan por la ley o por testamento, no por solicitud privada electrónica a una red social.

 

Todo lo más, podríamos hablar de un poder especial que incluso podría defenderse que se extingue por la muerte del poderdante, aunque esté previsto su nacimiento precisamente para el caso de muerte. Lo cual no es una contradicción, simplemente es una figura con un encaje jurídico difícil en nuestro derecho.

 

 

¿Y todo esto es una cuestión de denominación o tiene alguna trascendencia? 

 

 

Por supuesto que la tiene, pues ese nombrado puede realizar actuaciones que afecten a los derechos de la personalidad del fallecido como a los de sus verdaderos herederos. Quizás pueda parecer una situación anecdótica, o una mera aplicación del signo de los tiempos, pero pensemos que hay acciones pueden causar una profunda herida en los herederos, que creo son los realmente legitimados para tomar esas decisiones. 

 

Por ello, se me plantean serias dudas de la legitimación que  puede tener una persona que no tenga el carácter de heredero para tomar decisiones que pueden comprometer al honor o intimidad de la persona fallecida e incomodar a su familia, como mantener abierta una red social, cambiar la fotografía de perfil, postear en su (difunto) nombre o admitir solicitudes de amigos después de fallecer. En este sentido también se manifiesta mi compañero Javier González Granado en este post sobre la herencia digital.

 

Por no decir que esas actuaciones aparentemente inocuas podrían tener una importante repercusión económica y, por tanto, en el patrimonio de los herederos. Por ejemplo cuando hablamos por ejemplo de personajes públicos, propietarios de importantes empresas o personas que viven de su fama e imagen.

 

Yo tiendo a pensar que, en caso de discrepancia entre la actuación del nombrado en Facebook y de la voluntad del heredero, debe primar la del heredero. Eso no quita que si el nombramiento para actuar en la red social se ha realizado en testamento, la cuestión sea más dudosa y pueda discutirse.