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Notarios y divorcios, por @josediazreixa para #retoblog

08 may. 2015
Notarios y divorcios

 

El siguiente post es objeto de la colaboración de José Díaz-Reixa Jiménez, abogado del ICATF. Él fue uno de los activos tuiteros en la conversación de la que ha nacido este #retoblog sobre los Notarios y los divorcios, y por eso le dije que sería un placer publicar su visión del asunto en mi blog. Aconsejo a todo el mundo no sólo la lectura del post, sino también seguirle en Twitter, donde se le conoce por @josediazreixa. Sin más, les dejo con su post:

 

En cuanto a la posibilidad recogida en el Proyecto de Ley de Jurisdicción Voluntaria sobre la realización de divorcios por parte de los notarios, hemos tenido oportunidad de discutir en alguna ocasión en Twitter, con argumentos a favor y en contra. En mi opinión (y aquí quiero dejar claro que no soy voz autorizada bajo ningún concepto y que participo muy agradecido por el ofrecimiento que tan Ilustres autores del debate me han realizado), no habría mayor problema en que pudieran realizarlos en determinadas circunstancias, ya que sin duda alguna, contribuiría a aligerar la carga de trabajo de nuestros Juzgados y Tribunales y sobre todo, podría realizarse de manera mucho más rápida a favor de los otorgantes.

 

Como he adelantado, esta posibilidad me parece adecuada para determinadas situaciones, como para el caso de un divorcio sin hijos menores, bien porque no los tenga, o bien porque ya estos sean mayores de edad, estando en pleno uso de sus facultades para poder comparecer y otorgar la correspondiente escritura ratificando las disposiciones acordadas por sus padres, o simplemente no negándose a las mismas.

 

Resultaría relativamente sencillo, incluso en la hipótesis de que el matrimonio contara con bienes a repartir, ya que en la práctica, el cuerpo notarial está acostumbrado a realizar otros actos de disposición de bienes -como podrían ser las aceptaciones de bienes hereditarios-. Simplemente se trataría de hacer el inventario de los bienes (gananciales y privativos para el caso de que los hubiera y fuese el régimen matrimonial por el que se regían) y proceder a su división mediante las reglas recogidas en el artículo 786 del Código Civil; esto es:

 

1.- Inventario: relación de bienes que formen el caudal partible.

2.- Avalúo: valoración de los bienes comprendidos en esa relación.

3.- Liquidación del caudal, división y adjudicación de bienes a los partícipes.

 

Para ello, bastaría con seguir las mismas reglas de proporcionalidad señaladas en los artículos 1061 y 1062 del Código Civil para el caso de las herencias:

 

“Art. 1061: En la partición de la herencia se ha de guardar la posible igualdad, haciendo lotes o adjudicando a cada uno de los coherederos cosas de la misma naturaleza, calidad o especie".

 

“Art. 1062:Cuando una cosa sea indivisible o desmerezca mucho por su división, podrá adjudicarse a uno, a calidad de abonar a los otros el exceso en dinero.

Pero bastará que uno sólo de los herederos pida su venta en pública subasta, y con admisión de licitadores extraños, para que así se haga.”

 

En cambio, para el caso de que el matrimonio tuviera hijos menores, esta posibilidad se me antoja del todo complicada, ya que considero que resulta preceptiva en todo caso la intervención del Ministerio Fiscal como garante de los derechos de los menores, viniendo así recogido como mandato constitucional en laLey 50/1981, 30 diciembre, por la que se regula el Estatuto Orgánico del Ministerio Fiscal. el cual establece en su artículo tercero:

 

Para el cumplimiento de las misiones establecidas en el artículo 1, corresponde al Ministerio Fiscal: (....)

 

6. Tomar parte, en defensa de la legalidad y del interés público o social, en los procesos relativos al estado civil y en los demás que establezca la ley.

 

7. Intervenir en los procesos civiles que determine la ley cuando esté comprometido el interés social o cuando puedan afectar a personas menores, incapaces o desvalidas en tanto se provee de los mecanismos ordinarios de representación.

 

Además, esta atribución se recoge en el Libro IV, Título I, Capítulos I y IV de la Ley de Enjuiciamiento Civil 1/2000, de 7 de enero, y en concreto, en los artículo 749, 751, 753, 771, 775 y especialmente en el 777 para el caso de separaciones o divorcios solicitados de mutuo acuerdo o por uno de los cónyuges con el consentimiento del otro cuando hayan hijos menores o incapacitados.

 

Del mismo modo, tal y como comentaba en la discusión que originó este post, no sólo no creía procedente la realización de divorcios por parte de los notarios cuando existieran hijos menores en el matrimonio por las razones anteriormente expuestas, sino que además ello podría generar multitud de problemas que surgen en la práctica en este tipo de disoluciones matrimoniales ante los incumplimientos en las medidas que frente a estos se establezcan (alimentos, visitas, patriapotestad…), lo que sin género de dudas es lo que mayor número de pleitos reúne en los juzgados de familia, más aún si cabe tratándose de personas jóvenes con la aparición de “terceras” personas en las relaciones.

 

Otra de las cuestiones que se comentaron en la conversación era la relativa a si este tipo de procedimientos necesitaría o no la participación de Letrados en defensa de ambos o de cada uno de ellos.

 

En mi opinión, y de verdad que no es barrer para casa, la intervención de los abogados no solo sería conveniente sino absolutamente necesaria, ya que sin duda alguna pueden prestar el asesoramiento legal necesario para el buen término de este tipo de procesos al ser los más habituados a los mismos. 

 

Lo contrario supondría la necesidad de especialización por parte del personal al servicio de las diferentes notarías que no estoy muy seguro de que todos ellos quieran recibir (algunos se sienten cómodos en la situación en la que se encuentran de carga de trabajo sin estas nuevas especialidades) ni de que todos los notarios quieran proporcionar, porque sin duda serían los encargados de “financiar” los costes de los cursos de especialización si pretenden que su personal se recicle en la materia, amén de que no todos los trabajadores de notarías son Licenciados en Derecho.

 

Ahora bien, ¿sería suficiente con un solo Letrado o convendría que fueran dos los que representaran a las partes? Como en todo, depende. Depende del grado de acuerdo al que hayan llegado, como en los divorcios de mutuo acuerdo (en multitud de casos, a pesar de ser tramitados como “mutuo acuerdo” cada una de las partes acude con su propio abogado a recibir asesoramiento en la redacción del convenio regulador), pudiendo no ser necesarios en muchos casos en que no hayan bienes que repartir, bien porque no los haya o sobre todo, por estar casado bajo el régimen legal de separación de bienes con las capitulaciones matrimoniales perfectamente claras.

 

Como conclusión,

 

DIVORCIOS SÍ, PERO SIN HIJOS Y SIEMPRE CON LA INTERVENCIÓN DE CÓMO MÍNIMO UN LETRADO SIENDO COMPLETAMENTE ACONSEJABLE QUE CADA PARTE ACUDA CON EL SUYO.