Blog

Cómo hacer una declaración de herederos ante Notario

07 jul. 2015
Herederos

He tratado anteriormente las declaraciones de herederos en este blog con ocasión de dos posts: el primero relativo a las ocho cosas que se deberían saber de la declaración de herederos y el segundo relativo a cómo se configuraban las declaraciones de herederos en el Proyecto de Jurisdicción Voluntaria.

 

Estando ya publicada en el Boletín Oficial del Estado de 3 de julio de 2015 la Ley de la Jurisdicción Voluntaria, ambos posts deben ser actualizados, pues las normas sobre declaración de herederos abintestato no están sometidas a criterios especiales de entrada en vigor ni tampoco a normativa transitoria específica.  Por tanto, será de aplicación el período general de vacatio legis previsto en la Ley. Los puntos más destacados de estos documentos son los siguientes:

 

1. Son subsidiarias del testamento.

2. Es siempre notarial.

3. Quien formule el requerimiento debe tener interés legítimo. 

4. El interesado deberá acreditar y probar ciertos datos, incluso con testigos.

5. En ocasiones, el Notario debe publicar anuncios en BOE y Ayuntamiento.

6. Hay que esperar veinte días hábiles.

7. La declaración notarial de herederos ab intestato se compone de dos documentos.

8. Hay un amplísimo y desconcertante criterio de competencia notarial.

 

 

1. Son subsidiarias del testamento.

 

 

Las actas de declaración de herederos ab intestato son el documento que permite, aplicando la normativa civil correspondiente, determinar quienes son herederos de una persona y en qué proporción, cuando no existe testamento.

 

Realmente, hacer testamento es un acto tan rápido, fácil, barato y conveniente (para el testador, para el notario puede ser muy complicado) que la existencia de declaraciones de herederos deberían ser menor de la que es. Sobre la conveniencia de hacer testamento escribí este post, que podría resumirse en lo siguiente: 

 

-Es más rápido y fácil hacer testamento porque basta con comparecer con el documento de identidad en la notaría, sin necesidad de presentar otra documentación, ni molestar a testigos que se desplacen al despacho.

 

-Es más barato pues el coste de un testamento rara vez supera los cincuenta o sesenta euros, mientras que la declaración de herederos puede ser el doble o el triple. 

 

-Es conveniente porque el testador puede moralizar las porciones de los herederos y además atribuir una mayor porción al cónyuge sobreviviente, otorgándole una mayor protección.

 

 

2. Es siempre notarial.

 

 

La base legal para la tramitación notarial de las actas de declaración de herederos ab intestato era el artículo 979 de la Ley de Enjuiciamiento Civil de 1881, que sólo permitía que fuera notarial la declaración afectante a descendientes, ascendientes o cónyuge del finado, debiendo en cualquier otro caso acudir al Juzgado. Se desarrollaba en el artículo 209 bis del Reglamento Notarial

 

Por la Ley de la Jurisdicción Voluntaria se entiende derogada dicha normativa y ahora son de aplicación los nuevos artículos 54 y 55 de la Ley del Notariado. En la versión definitiva, se ha eliminado la mención que hacía en previas versiones el Proyecto de remitirse al Reglamento Notarial como normativa supletoria, siendo la razón clara que dicho precepto ha quedado sin contenido.

 

Dice ahora el artículo 54.1 que quienes se consideren con derecho a suceder abintestato a una persona fallecida y sean sus descendientes, ascendientes, cónyuge o persona unida por análoga relación de afectividad a la conyugal, o sus parientes colaterales, podrán instar la declaración de herederos abintestato. Por tanto, no sólo se amplia respecto de los colaterales, sino también se añade expresamente a las personas unidas con análoga relación de afectividad a la conyugal. 

 

 

3. Quien formule el requerimiento debe tener interés legítimo. 

 

 

En cualquier caso, el beneficiario deberá manifestar cuál es su interés legítimo y quizás acreditar, o al menos aportar un principio de prueba de su derecho a suceder abintestato, como se infiere del artículo 54.2, que dice que el acta se iniciará a requerimiento de cualquier persona con interés legítimo, a juicio del Notario.

 

No es necesario que el requirente sea heredero del fallecido, basta el interés legítimo, que deberá apreciar en cada caso el notario. Por ejemplo, hay interés en el hijo que quiere ser declarado heredero de su padre, pero también en el nieto que necesita declarar heredero a su difunto padre para poder hacer la herencia del abuelo.

 

La actuación del requirente podrá realizarse personalmente o por medio de apoderado. Hay que matizar que la existencia de un poder es suficiente para el requerimiento de la instrucción del acta, pero como se exige una declaración de certeza que no puede ser efectuada por el apoderado, salvo que el poderdante las haya hecho en el propio poder, en cuyo caso deberán ser objeto de ratificación por éste, según la Resolución de la Dirección General de los Registros y del Notariado de 19 de diciembre de 1995.

 

Añade el artículo 55.1.3 que cuando cualquiera de los interesados fuera menor o persona con capacidad modificada judicialmente y careciera de representante legal, el Notario comunicará esta circunstancia al Ministerio Fiscal para que inste la designación de un defensor judicial.

 

4. El interesado deberá acreditar y probar ciertos datos, incluso con testigos.

 

 

El Notario deberá practicar las pruebas que el requirente solicite, y, al ser un acta de notoriedad, las que el Notario estime oportunas, y en especial aquellas dirigidas a procurar la audiencia de cualquier interesado y a acreditar la identidad, domicilio, nacionalidad y vecindad civil (se entiende que del causante, pero la deficiente técnica de redacción hace que pueda ser también la del interesado) y, en su caso, la ley extranjera aplicable. 

 

Pero, en todo caso, el Notario deberá solicitar y practicar un conjunto de pruebas y documentos esenciales para comenzar el acta, que no han cambiado sustancialmente, ya que, en líneas generales, hay que aportar datos del causante, de los herederos, del fallecimiento y apertura de la sucesión testada y prueba testifical:

 

Parentesco con el causante: Dice el artículo 54.2 que el requerimiento para la iniciación del acta deberá contener la designación y datos identificativos de las personas que el requirente considere llamadas a la herencia e ir acompañado de los documentos acreditativos del parentesco con el fallecido de las personas designadas como herederos. 

Datos del causante: También dice el artículo 54.2 que se deberá acreditar documentalmente la identidad y domicilio del causante. 

Procedencia de la sucesión intestada: Como hasta ahora, habrá de acreditarse el fallecimiento del causante y que éste ocurrió sin título sucesorio mediante información del Registro Civil y del Registro General de Actos de Última Voluntad. Se sigue citando el documento de “información del Registro Civil”, cuyo contenido  no se sabe si son las certificaciones de nacimiento, defunción o matrimonio que venimos utilizando, o si es una certificación expedida por el Encargado del Registro Civil por determinar en que se constaten todos o parte los extremos anteriores. 

Se incluye además una mención expresa al documento auténtico del que resulte a juicio del Notario, indubitadamente, que, a pesar de la existencia de testamento o contrato sucesorio, procede la sucesión abintestato, o bien mediante sentencia firme que declare la invalidez del título sucesorio o de la institución de heredero. Este párrafo puede ser de gran utilidad para clarificar la posibilidad de actuación notarial cuando por ejemplo existe un testamento meramente revocatorio, o de contenido no patrimonial, o con preterición que anule las disposiciones patrimoniales, haciendo necesaria la tramitación del acta de herederos y finalizando con la duda que hasta ahora había de si, en esos casos, el Notario podía actuar directamente o debía acudirse al Juez a anular la disposición testamentaria afectada. 

Declaración del requirente: El requirente deberá aseverar la certeza de los hechos positivos y negativos, en que se haya de fundar el acta y deberá ofrecer información testifical relativa a que la persona de cuya sucesión se trate ha fallecido sin disposición de última voluntad y de que las personas designadas son sus únicos herederos.

Declaración testifical: Mantiene la Ley que será necesaria al menos, la declaración de dos testigos que aseveren que de ciencia propia o por notoriedad les constan los hechos positivos y negativos cuya declaración de notoriedad se pretende. Dichos testigos podrán ser, en su caso, parientes del fallecido, sea por consanguinidad o afinidad, cuando no tengan interés directo en la sucesión. 

 

5. En ocasiones, el Notario debe publicar anuncios en BOE y Ayuntamiento.

 

De todas las anteriores pruebas debería quedar determinada tanto la identidad de los beneficiarios como el resto de sus datos, entre ellos, el domicilio. Si practicadas dichas pruebas se ignorase la identidad o domicilio de alguno de los interesados, el Notario recabará, mediante oficio, el auxilio de los órganos, registros, autoridades públicas y consulares que, por razón de su competencia, tengan archivos o registros relativos a la identidad de las personas o sus domicilios, a fin de que le sea librada la información que solicite, si ello fuera posible. Entiendo que se refiere aquí al propio Registro Civil, a los Ayuntamiento, Diputación, Catastro, etc.

Pero, si no lograse averiguar la identidad o el domicilio de alguno de los interesados, el Notario deberá dar publicidad a la tramitación del acta mediante anuncio publicado en el “Boletín Oficial del Estado” y exposición del anuncio del acta en los tablones de anuncios de los Ayuntamientos correspondientes al último domicilio del causante, al del lugar del fallecimiento, si fuera distinto, o al del lugar donde radiquen la mayor parte de sus bienes inmuebles. Podrá, si lo considera conveniente, utilizar otros medios adicionales de comunicación.

Como vemos, la publicación de anuncios se fija únicamente para el caso de falta de acreditación de la identidad o domicilio de alguno de los interesados, no como regla general. Obligatoriamente se publicará en el Boletín Oficial del Estado y en el Ayuntamiento. No queda clara de la dicción de la Ley si en todos o en cualquiera de los que nombra.

Cualquier interesado podrá oponerse a la pretensión, presentar alegaciones o aportar documentos u otros elementos de juicio dentro del plazo de un mes a contar desde el día de la publicación o, en su caso, de la última exposición del anuncio. 

 

6. Hay que esperar veinte días hábiles.

 

El plazo de veinte días hábiles sigue en la Ley, ni se ha eliminado ni se ha rebajado. Comenzará a contarse desde el requerimiento inicial o desde la terminación del plazo del mes otorgado para hacer alegaciones en caso de haberse publicado anuncio.

 

7. La declaración notarial de herederos ab intestato se compone de dos documentos.

 

 

Finalizado ese plazo, el Notario, por sí mismo y sin necesidad de que vuelvan testigos y requirente, hará constar su juicio de conjunto sobre la acreditación por notoriedad de los hechos y presunciones en que se funda la declaración de herederos. En caso afirmativo, declarará qué parientes del causante son los herederos abintestato, expresando sus circunstancias de identidad y los derechos que por ley les corresponden en la herencia. 

Por eso son dos documentos: El requerimiento inicial debe hacerse en un acta, que generalmente incluye la práctica de todas las pruebas y presentación de documentos, y en acta separada la notoriedad declarada. No supone, por tanto, una artimaña notarial para facturar más y, de hecho, antes de entrar en vigor la redacción del artículo 209 bis (que regulaba las declaraciones antes de la entrada en vigor de la Ley de la Jurisdicción Voluntaria) y de las actas de notoriedad en el Reglamento Notarial, era un único documento en el que la notoriedad declarada se recogía en una diligencia que quedaba incorporada al documento principal.

 

Se hará constar en el acta la reserva del derecho a ejercitar su pretensión ante los Tribunales de los que no hubieran acreditado a juicio del Notario su derecho a la herencia y de los que no hubieran podido ser localizados. También quienes se consideren perjudicados en su derecho podrán acudir al proceso declarativo que corresponda. Esta última norma es especialmente importante, pues es la que va a permitir el desbloqueo de las declaraciones de herederos, especialmente de colaterales, en que a alguno de los mismos no se haya podido localizar, se ignore si está fallecido, o si reside en el extranjero.

 

8. Hay un amplísimo y desconcertante criterio de competencia notarial.

 

 

Dice el artículo 54.1 que el acta de notoriedad podrá ser autorizada por Notario competente para actuar en el lugar en que hubiera tenido el causante su último domicilio o residencia habitual, o donde estuviere la mayor parte de su patrimonio, o en el lugar en que hubiera fallecido, siempre que estuvieran en España, a elección del solicitante. También podrá elegir a un Notario de un distrito colindante a los anteriores. En defecto de todos ellos, será competente el Notario del lugar del domicilio del requirente.

Este artículo está ampliando de manera considerable los criterios de competencia notarial por los que puede optar el requirente: En primer lugar porque se fijan varios criterios complementarios (último domicilio, última residencia habitual, mayor parte del patrimonio, lugar de defunción). Por ejemplo: Una persona tiene su último domicilio en su casa de campo de Ayora, pero fallece en el Hospital de Requena, teniendo una vivienda y una plaza de garaje en Alicante. En este caso el requirente podrá elegir al Notario de Ayora, a cualquiera de los de Requena y a cualquiera de los de Alicante.

Pero va más allá la norma, porque atribuye competencia también a cualquier Notario de un Distrito colindante de los anteriores. Eso nos lleva a estimar competentes también a todos los Notarios del Distrito de Xàtiva, del Distrito de Valencia, del Distrito de Lliria, a los del Distrito de Elche, los del Distrito de Elda, los del Distrito de Villena, los del Distrito de Alcoy y los del Distrito de Villajoyosa. Y eso sólo en la Comunidad Autónoma Valenciana, porque el distrito de Ayora es limítrofe con la Comunidad Autónoma de Castilla la Mancha y ahí tenemos al menos dos o tres Distritos más competentes. Y por mar, si nos ponemos escrupolosos, Alicante linda directamente con las Islas Baleares, por lo que el Notario de Formentera también podría ser competente. 

Pero la norma, al ampliar la competencia a todos los Notarios de los Distritos colindantes, olvida ampliarla a los Notarios del propio Distrito, por lo que se puede dar el curioso caso de que la Notario de Utiel (que está a cinco minutos del Hospital de Requena donde ha fallecido el Señor) no es competente, pero el Notario de Rojales, que está a dos horas de distancia sí lo sea. Entiendo que este defecto del legislador deberá ser corregido con una interpretación acorde a lo que la norma quiere: una mayor competencia notarial, por lo que, aunque no lo diga la Ley, la práctica deberá admitirlas. Y eso aunque la Ley no lo diga. O no. O sí. Ya veremos.

De todos modos... ¿No es un poco de locos? Para mí sí, no solo porque la competencia restringida podría haberse ampliado sin llegar a estos extremos, sino también porque el Reglamento Notarial siempre ha solicitado una conexión razonable con el negocio, especialmente en aquellos en que hay que acreditar la notoriedad de hechos que suelen conocer mejor quienes residen dónde residía el afectado o dónde se ubicaba el bien.

Pero también me parece de locos porque quizás está tan amplia competencia vaya a generar problemas y situaciones abusivas, cuando operadores interesados en tramitar en masa estas declaraciones (como aseguradoras, por ejemplo) apliquen los mismos criterios que utilizan, por ejemplo, los Bancos, para “facilitar” el derecho de libre elección de Notario del suscriptor o beneficiario de la póliza. Veremos, espero equivocarme.

Al eliminarse el criterio competencial único del domicilio, queda también eliminada la acreditación preferente del mismo por el Documento Nacional de Identidad del causante que reconocía el Reglamento Notarial, y que, por cierto, ya había eliminado la redacción anterior del Proyecto. Lo cierto es que ante la amplísima competencia, habrá que justificar la actuación notarial. Y, para mí, habrá que acreditarla en todo caso, pero especialmente cuando el Notario elegido no guarde ninguna conexión razonable con el causante.