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El beneficio de inventario en la Ley de la Jurisdicción Voluntaria (I)

14 jul. 2015
JV - INV I

Una de las novedades de la Ley de la Jurisdicción Voluntaria, publicada el 3 de julio de 2015, es la tramitación notarial de la aceptación de la herencia a beneficio de inventario o con derecho a deliberar, que todavía no había tratado en el blog. Sí que hay interesantísimos estudios como los de mis compañeros Antonio Botía Valverde, el de Francisco Rosales o el de Luis Mariano Muñiz, a los que me remito para las numerosas cuestiones que resultan invariables con la nueva normativa y que no son objeto de este post.

 

Es una interesantísima opción que merece más atención de la que está teniendo, que es, por cierto, nula. Y eso es una cosa que personalmente no entiendo: Que los periódicos y muchos comentaristas pongan más énfasis en contar (algunos de manera muy poco objetiva) lo de las bodas y los divorcios notariales que lo de la renovación de una forma de aceptación hereditaria que puede ser utilísima a la sociedad. Cierto es que una noticia hablando del beneficio de inventario no vende, eso está claro. En fin…

 

Dada la extensión de la materia, en el presente post voy a tratar la diferencia entre aceptar a beneficio de inventario y el derecho a deliberar, la competencia notarial y el problema con el cómputo de inicio del plazo, dejando para un segundo post la citación de los acreedores y legatarios, su papel en el inventario, la formación del mismo y la finalización de éste.

 

 

La diferencia entre aceptar a beneficio de inventario y el derecho a deliberar

 

 

Una persona, cuando afronta una herencia, suele decirse que tiene dos opciones: aceptar o renunciar. Esta frase es parcialmente correcta, pues mientras que sólo existe una clase de renuncia, la aceptación puede ser pura y simple o a beneficio de inventario. Se acepta igual, sólo que los efectos son diferentes. Quizás sea un matiz, pero es un matiz jurídicamente decisivo, pues los efectos del 1023 del Código Civil son importantísimos: El heredero no queda obligado a pagar las deudas y demás cargas de la herencia sino hasta donde alcancen los bienes de la misma, conserva contra el caudal hereditario todos los derechos y acciones que tuviera contra el difunto y no se confunden para ningún efecto, en daño del heredero, sus bienes particulares con los que pertenezcan a la herencia.

 

En medio de estas opciones, está la solicitud de formación de inventario para deliberar, que no es lo mismo, pues en ese caso se pospone la decisión sobre la aceptación o renuncia a un momento posterior. Es el propio artículo 1010 del Código Civil, el que establece esta distinción al desligar la aceptación a beneficio de inventario de la formación de inventario en sí misma, y de la deliberación sobre si se acepta o renuncia en el párrafo segundo.

 

En efecto, el párrafo primero del artículo 1010 recoge una aceptación hereditaria con unos beneficios especiales, ya vistos, que quedan condicionados a que se realice debidamente el inventario. Dicho de otro modo, quien acepta a beneficio de inventario lo hace para liquidar la herencia mediante la determinación de activo y pasivo, el pago de acreedores y la recepción, en su caso, del sobrante.

 

Esto es distinto de lo que reconoce el párrafo segundo del artículo 1010, que es el hecho de solicitar, antes de manifestar la voluntad de aceptar o renunciar, que se formalice inventario para conocer el exacto alcance del activo y del pasivo, y ver si entonces, una vez conocida la exacta situación patrimonial, acepta pura y simplemente, renuncia, o liquida la herencia mediante, ahora sí, la aceptación a beneficio de inventario.

 

 

¿Puede el Notario formalizar ambas? 

 

 

Sí, sin duda: El nuevo artículo 1011 lo permite pues se refiere literalmente a que «La declaración de hacer uso del beneficio de inventario deberá hacerse ante Notario». Esta escueta redacción contiene dos cuestiones importantes: La primera, que reitera la idea de separar la aceptación del inventario. La segunda, que circunscribe en exclusiva al Notario la competencia para tramitar el inventario. Por tanto, entiendo que ya no cabe la formalización judicial del inventario.

 

Es de hecho, más preciso que la anterior redacción del mismo artículo, que decía exclusivamente que la aceptación de la herencia a beneficio de inventario podría realizarse ante Notario, pero luego omitía la posibilidad de formalizar el inventario en sí ante Notario, lo cual originó dudas sobre si la aceptación era notarial pero el inventario necesariamente judicial, también por la redacción de los artículos siguientes que omitían al Notario en su redacción.

 

Lo cierto es que desde que entre en vigor la Ley, no sólo no cabrá duda de que el Notario puede hacer el inventario, sino que además será la única manera de hacerlo, pues se excluye que pueda hacerlo el Juez.

 

 

La actuación notarial debe reconducirse al acta de formación de inventario.

 

 

Las reglas generales de la normativa notarial, y el nuevo artículo 49 de la Ley del Notariado, parten de la idea de que las declaraciones de voluntad deben realizarse en escritura y la constatación de hechos deben realizarse en acta.

 

Eso implica que será necesario en primer lugar autorizar una escritura en la que el interesado formule la declaración de voluntad de aceptación a beneficio de inventario o de reserva del derecho a deliberar. En segundo lugar,comenzará el expediente de jurisdicción voluntaria tendente a la formación de inventario, que se tramitará bajo la forma notarial de acta.

 

 

¿Qué notario es competente? 

 

 

Según el artículo 66.1 de la Ley del Notariado, será competente el Notario con residencia en el lugar en que hubiera tenido el causante su último domicilio o residencia habitual, o donde estuviere la mayor parte de su patrimonio, con independencia de su naturaleza de conformidad con la ley aplicable, o en el lugar en que hubiera fallecido, siempre que estuvieran en España, a elección del solicitante. También podrá elegir a un Notario de un distrito colindante a los anteriores. En defecto de todos ellos, será competente el Notario del lugar del domicilio del requirente.

 

Esta extremadamente amplia competencia notarial, que ya traté para las declaraciones de herederos en este post hace que el Notario receptor de la solicitud deba valorar su competencia, y solicitar documentación que acredite en virtud de qué criterio es competente, para hacerlo constar en el acta que autorice. 

 

Con un certificado de empadronamiento vigente, certificado de defunción o el domicilio que conste en el Documento Nacional de Identidad podemos valorar la competencia. Más problemas tiene la valoración del concepto “mayor parte de su patrimonio”. Para este caso, creo que debemos optar por exigir un principio de prueba sólido, como por ejemplo el valor de la vivienda habitual o del bien de más valor, para iniciar el expediente. Es obvio que, si después resulta del expediente tramitado que el valor de los bienes tomados no era la “mayor parte”, el procedimiento no queda viciado por la incompetencia, digamos, sobrevenida.

 

Cada heredero, como hemos dicho, tiene posibilidad de actuar por separado y solicitar o no inventario, por lo que podemos encontrarnos con varios procedimientos abiertos ante distintos notarios. Por eso, sería conveniente dotarnos, como ocurre con las declaraciones de herederos, de la posibilidad de obtener comunicación colegial de que no se ha comenzado otro expediente de inventario, pero con la particularidad de que, al permitirse la competencia del Distrito Colindante, esa comunicación debería ser centralizada para todo el Estado.

 

Mientras tanto, será prudente recabar al menos manifestación del requirente de que no conoce otros procedimientos abiertos con el mismo objeto ante otro Notario. De manifestar que sí los conoce, podría interpretarse una suerte de “inhibición” del Notario en favor del que ya lo haya comenzado, por las reglas generales del artículo 6.1 de la Ley, que dice que cuando se tramiten simultáneamente dos o más expedientes con idéntico objeto, proseguirá la tramitación del que primero se hubiera iniciado y se acordará el archivo de los expedientes posteriormente incoados. 

 

No obstante, también cabe la interpretación contraria, y entender que cada formación de inventario tiene su tramitación independiente, y que sólo se aplica a Notarios cuando concurren con Secretarios Judiciales, pues el mismo artículo 6, pero en su párrafo 2 dice que el régimen jurídico contemplado en el presente apartado para los expedientes de jurisdicción voluntaria será aplicable también a los expedientes tramitados por Notarios y Registradores en aquellas materias en las que la competencia les venga atribuida concurrentemente con la del Secretario judicial. 

 

Finalmente, no queda derogado ni afectado por la reforma el artículo 1012, que reconoce la competencia para recoger dicha declaración al Agente diplomático o consular de España que esté habilitado para ejercer las funciones de Notario en el lugar del otorgamiento, si el heredero está en país extranjero.

 

 

¿Cuál de las dos opciones conviene más al heredero?

 

 

Creo que las actuaciones notariales relativas al beneficio de inventario deben partir siempre de informar de la diferencia al heredero, y salvo que tenga claro que quiere aceptar a beneficio de inventario de manera directa, debemos aconsejar y potenciar la formación de inventario notarial antes de aceptar o renunciar, reservándose el heredero el derecho a deliberar conforme al artículo 1019, y ello por las siguientes razones: 

 

-El inventario se debe tramitar exactamente igual en ambos supuestos.

-Al hacer el inventario, el heredero puede descubrir hechos que le hagan cambiar su perspectiva económica de la herencia, como fianzas o avales que desconocía que había prestado el causante.

-El que acepta a beneficio de inventario está obligado a liquidar la herencia, y no puede después ni aceptar pura y simplemente ni renunciar. Está autolimitándose, quizás sin saberlo, las opciones.

 

Por lo anterior, será conveniente, dadas las posibles implicaciones que tiene esa autolimitación, que quede constancia expresa en el documento de que se ha advertido de la posibilidad de formar inventario y deliberar y que la ha rechazado consciente y libremente, si se opta por el heredero por la aceptación a beneficio de inventario directa.

 

En caso de optar por reservarse el derecho, se le deberá advertir expresamente del plazo del artículo 1019, que luego veremos, y de que de no manifestarse expresamente quedará como heredero puro y simple.

 

 

La iniciación del procedimiento de inventario.

 

 

Sea cual sea la opción elegida, el comienzo del expediente es el mismo, que es la declaración del interesado de hacer uso del beneficio de inventario. La diferencia documental es la comentada: 

 

-En la aceptación a beneficio de inventario se hará constar que se ha producido la aceptación y que se va a formalizar inventario para liquidar la herencia.

-En el derecho a deliberar, se hará constar que se solicita la formación de inventario con objeto de conocer el alcance del activo y del pasivo, reservándose el interesado el derecho a aceptar pura y simplemente, a beneficio de inventario o renunciar.

 

En ambos casos es indispensable que esa declaración, según el artículo 1013, vaya precedida o seguida de un inventario fiel y exacto de todos los bienes de la herencia, hecho con las formalidades y dentro de los plazos que se expresarán en los artículos siguientes. Debe entenderse que lo que pretende este artículo es que una vez declarada la voluntad, se comience de manera inmediata la formación de inventario, o que éste ya esté realizado. Por tanto, las posibilidades son las siguientes:

 

-Que en el momento del otorgamiento del documento que el heredero presente un inventario cerrado y exhaustivo, y declare bajo su responsabilidad que comprende todo el activo y pasivo conocido.

-Que en el momento del otorgamiento el heredero simplemente manifieste su intención de formalizar el inventario.

 

Además, documentalmente conforme al artículo 66.2 de la Ley Orgánica del Notariado, al notario se le deberá presentar el título de sucesión hereditaria y se le deberá acreditar al Notario o bien comprobar éste mediante información del Registro Civil y del Registro General de Actos de Última Voluntad el fallecimiento del otorgante y la existencia de disposiciones testamentarias.

 

 

¿Qué plazo tiene el heredero para iniciar el procedimiento?

 

 

Es importante valorar el plazo inicial para que el heredero pueda acogerse a este derecho, para lo cual hay que analizar conjuntamente los artículos 1014, 1015 y 1016, que ahora dicen lo siguiente:

 

«El heredero que tenga en su poder la herencia o parte de ella y quiera utilizar el beneficio de inventario o el derecho de deliberar, deberá comunicarlo ante Notario y pedir en el plazo de treinta días a contar desde aquél en que supiere ser tal heredero la formación de inventario notarial con citación a los acreedores y legatarios para que acudan a presenciarlo si les conviniere.»

 

«Cuando el heredero no tenga en su poder la herencia o parte de ella, ni haya practicado gestión alguna como tal heredero, el plazo expresado en el artículo anterior se contará desde el día siguiente a aquel en que expire el plazo que se le hubiese fijado para aceptar o repudiar la herencia conforme al artículo 1005, o desde el día en que la hubiese aceptado o hubiera gestionado como heredero.»

 

«Fuera de los casos a que se refieren los dos anteriores artículos, si no se hubiere presentado ninguna demanda contra el heredero, podrá éste aceptar a beneficio de inventario, o con el derecho de deliberar, mientras no prescriba la acción para reclamar la herencia.»

 

Aquí reside uno de los puntos más críticos de esta regulación: ¿Debe el Notario comprobar que supuesto es el aplicable y que el heredero está dentro de los treinta días en cada caso, o simplemente debe recoger la manifestación del mismo de que lo está? Creo que debemos adoptar una posición “pro inventario” y admitir en general, las manifestaciones informadas del requirente sobre este punto. Una vez informado, será responsabilidad suya manifestar si está o no está dentro de plazo. 

 

Cuando digo “informadas” quiero decir que el requirente sí puede saber cuándo ha conocido su carácter de heredero, pues el Notario puede informarle de que puede ser considerado heredero si ha realizado, de alguna forma, aceptación tácita de la herencia, o si tiene en su poder copia del testamento en que se le nombra heredero (restando entonces saber desde cuándo tiene en su poder la copia) o si hay una declaración de herederos en que se le declare como tal. También, que hay que advertir de la responsabilidad del heredero y de la posibilidad de pérdida del beneficio de inventario conforme al artículo 1018: Si por culpa o negligencia del heredero no se principiare o no se concluyere el inventario en los plazos y con las solemnidades prescritas en los artículos anteriores, se entenderá que acepta la herencia pura y simplemente.

 

No obstante, esa responsabilidad del requirente debería ser matizada cuando al notario le conste que sí conoce tal carácter de heredero. Por ejemplo, si es el mismo Notario el que ha tramitado la declaración de herederos en la que resulta éste declarado, o cuando ha expedido y entregado copia del testamento en que se le nombró heredero.

 

 

El problema del inicio del cómputo en cada caso.

 

 

De modo congruente con lo dicho, entiendo que todo debe pasar primero por solicitar una manifestación sobre si tiene en su poder todos los bienes de la herencia o parte de ellos, para después ir ubicando la actuación del heredero en uno u otro lugar.

 

I. Si la contestación es que sí tiene en su poder la herencia o parte de ella, deberá manifestar expresamente que no ha transcurrido el plazo de treinta días a contar desde aquél en que supiere ser tal heredero, tras haber sido informado debidamente por el Notario. 

 

Partimos de una premisa clara: El Notario no tiene vías posibles para concretar un plazo tan abstracto y subjetivo como el “saberse heredero”. Es imposible, y no creo adecuado que, por intentar objetivizar, se fije el inicio del cómputo en el momento de apertura de la sucesión por fallecimiento. En Cataluña, por ejemplo, el artículo 461-15 de la Ley 10/2008 de 10 de julio que el inventario debe tomarse en el plazo de seis meses a contar del momento en que el heredero conoce o puede razonablemente conocer la delación. En la práctica se toma como fecha de inicio el del fallecimiento del causante, por coordinar este plazo con el de presentación tributaria del impuesto. Pero en ese caso hablamos de seis meses, no de treinta días.

 

Además, esta actuación “pro inventario” debe tener en cuenta la lógica de los plazos reales: Cómo mínimo hasta que no han pasado quince días a contar desde el fallecimiento del causante no podemos acceder al certificado de defunción y de últimas voluntades, por lo que no podemos saber si hay o no testamento, o, en caso de haberlo, cuál es el último. De haber testamento, contando que el mismo día se pida, hay que tener en cuenta que el plazo legal para expedir copia son cinco días. Por tanto, en el mejor de los casos, hasta pasados veinte días a contar del fallecimiento, uno no puede razonablemente “saberse heredero”, por no detenernos en el supuesto de no haber testamento y tener que tramitar una declaración de herederos.

 

Esto es importante, porque, de haber testamento: ¿Debe un hijo “saberse heredero” solo por el hecho de ser hijo? ¿No cabe recibir la herencia por legado? ¿No puede estar desheredado? ¿No puede haber otro testamento distinto a aquel cuya copia simple guardaba tan celosamente el difunto en su casa?. Si entendemos “saberse heredero” como “intuirse heredero”, entonces probablemente sí deberíamos fijar el día del fallecimiento en la mayoría de casos y la posibilidad de que el inventario sea una realidad menguaría considerablemente.

 

Lo mismo sucede en relación a las declaraciones de heredero, si bien en este caso sí hay más margen para entender que el heredero puede razonablemente saberse heredero desde que la insta, pues el Código Civil dice lo que dice y fija el orden sucesorio intestado sin posibilidad de duda. Pero, en ese caso ¿No se “sabría heredero” el hijo desde el día en que comprueba en el Registro de Actos de Última Voluntad que no hay testamento? ¿Para qué esperar al inicio de la declaración?

 

Por todo ello, en ambos casos creo que hay que interpretar ampliamente este cómputo de inicio y pensar que sólo cuando el interesado recibe la copia autorizada del último testamento, o cuando se cierra la declaración de herederos, tendremos un momento exacto para computar cuándo uno “se sabe heredero”.

 

II. Si la contestación es que no tiene en su poder la herencia o parte de ella, deberá manifestar además si ha practicado gestión alguna como heredero. Por gestión como heredero entiendo todas aquéllas que implican aceptación tácita de la herencia, de las que habrá que informar al interesado. De nuevo, un plazo indeterminado al que podríamos aplicar las mismas conclusiones vista.

 

II.a. Si ha ha practicado gestión alguna como heredero, deberá manifestar expresamente que no ha transcurrido el plazo de treinta días a contar desde aquél en que ha gestionado como heredero.

 

II.b. Si no ha ha practicado gestión alguna como heredero, deberá manifestar que si ha aceptado o no expresamente.

 

II.b.1. Si ha aceptado expresamente, deberá presentar la escritura de aceptación y así acreditar que no han pasado treinta días desde esa fecha, de haber documento público. De no haberlo, se deberá valorar en función del tipo de documento que se presente.

 

II.b.2. Si no ha aceptado expresamente, deberá manifestar si se le ha fijado un plazo para aceptar o repudiar la herencia conforme al artículo 1005 del Código Civil.

 

II.b.2.a. Si se le ha fijado un plazo conforme al 1005, deberá acreditar al Notario que no han pasado los  treinta días  a contar desde el siguiente al en que expire el plazo que se le fijó.

 

II.b.2.b. Si no se le ha fijado un plazo conforme al 1005, podrá utilizar este derecho mientras no prescriba la acción de petición de herencia.