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El beneficio de inventario en la Ley de la Jurisdicción Voluntaria (II)

16 jul. 2015
JV - INV II

Seguimos con el estudio de las novedades en materia de inventario de la Ley de la Jurisdicción Voluntaria, publicada el 3 de julio de 2015. Dada la extensión de la materia, en un primer post traté la diferencia entre aceptar a beneficio de inventario y el derecho a deliberar, la competencia notarial y el problema con el cómputo de inicio del plazo, dejando para este segundo la citación de los acreedores y legatarios, su papel en el inventario, la formación del mismo y la finalización de éste.

 

 

La citación de los acreedores y legatarios y su plazo.

 

 

Lo que debe hacer dentro de esos treinta días es comunicar la decisión, pedir la formación de inventario y pedir la citación a los acreedores. Eso quiere decir que no debe comenzar el inventario ni citar a los acreedores necesariamente dentro de esos treinta días. Basta con que la petición se realice en plazo. Y eso es lógico puesto que los acreedores pueden no ser conocidos durante este plazo.

 

Ahora bien, lo que no es admisible es que se produzca una dilación indebida del pago a acreedores o legatarios mediante el uso del inventario. Sin perjuicio de que en ese caso el heredero perderá dicho derecho y quedará como heredero puro y simple, lo cierto es que no hay plazo fijado para que la citación se realice de manera efectiva.

 

Eso es así porque la redacción anterior del artículo 1014 decía, en su último inciso que el heredero debía pedir a la vez la formación del inventario y la citación a los acreedores y legatarios para que acudan a presenciarlo si les conviniere. El actual artículo 1014 no habla de pedirlo “a la vez”, pero parece presuponer que la citación se hará dentro del mismo plazo para declarar que se quiere hacer uso del beneficio de inventario.

 

Por eso, lo conveniente será hacerlo, de ser posible, a la vez. Pero hay que tener en cuenta, que lo que debe hacerse en plazo es la petición de citación, no la citación en sí misma, y siempre de los acreedores que razonablemente se conozcan, por lo que el heredero bastará que comunique al Notario una lista de acreedores y legatarios, con sus domicilios.

 

Si el heredero desconoce quienes son los acreedores, entiendo que podrá salvarse su responsabilidad, siempre contando con que no haya culpa o negligencia por su parte, por supuesto, haciendo constar esa situación y solicitando del Notario que inmediatamente tenga conocimiento de la existencia de un acreedor, le envíe comunicación.

 

Finalmente, puede ocurrir que una vez comenzada la formación de inventario, aparezcan más acreedores. En ese caso, creo que se debería proceder a su citación de manera inmediata cuando se tenga conocimiento de su existencia. Por ello quizás sea conveniente, en el requerimiento inicial, autorizar al Notario para que comunique, en los mismo términos que a los acreedores iniciales, a los que posteriormente puedan aparecer.

 

 

Los acreedores y legatarios: Su papel en el inventario.

 

 

El papel de los acreedores y legatarios en el inventario entiendo que se ciñe a comunicar la existencia y el importe exacto de los créditos, a solicitar que se les mantenga informados del trámite de formación de inventario, especialmente del activo y pasivo hereditario

 

El Notario practicará la citación en el plazo más breve posible. Ahora bien, la cuestión es qué normas aplicamos para hacer la citación. Creo que es conveniente partir de la Resolución de la Dirección General de Registros y del Notariado de 18 de Febrero de 2013, que dijo que esa citación no era un acta de notificación al uso y que, por tanto, no podía aplicarse sus reglas en sentido estricto.

 

Con ese razonamiento, la Dirección General no exigió que la notificación fuera notarial y admitió la hecha por burofax. No obstante, esa resolución recayó en un momento en que no había normas que trataran el inventario notarial, ni que expresamente dijeran que el Notario debía citar, pero ahora sí, tanto en el Código Civil como en la Ley Orgánica del Notariado, resultando extraño que un Notario realice una citación fuera de los cauces del Reglamento Notarial.

 

Por tanto, entiendo que habrá que citar conforme al Reglamento Notarial, siendo posible que el Notario, en función del número y complejidad de las notificaciones, y siempre con consentimiento del requirente, opte por practicar actas de citación separadas. 

 

En cuanto a la competencia, debemos tener en cuenta que el Código Civil habla de “citación” y no de “notificación y requerimiento”, por lo que entiendo que no hay que aplicar las normas del Reglamento Notarial sobre actas de notificación y requerimiento, y por tanto, no hay que entrar a valorar siquiera si el Notario puede o no citar a personas con domicilio fuera de su Distrito. La respuesta debe ser positiva. Otras consecuencias es que la citación no requerirá que se intente la vía personal si no se recibe la carta, y que el citado no tendrá reconocido derecho a contestar.

 

Entiendo además, que la falta de recepción de la citación no es obstáculo para continuar el expediente, siempre teniendo en cuenta que es responsabilidad del heredero la determinación del domicilio del acreedor.

 

Además, conforme al artículo 66.3 de la Ley Orgánica del Notariado, si se ignorase la identidad o domicilio de algún acreedor o legatario, el Notario dará publicidad del expediente en los tablones de anuncios de los Ayuntamientos correspondientes al último domicilio o residencia habitual del causante, al del lugar del fallecimiento si fuera distinto y donde radiquen la mayor parte de sus bienes, sin perjuicio de la posibilidad de utilizar otros medios adicionales de comunicación. 

 

Los medios adicionales de comunicación, sea cuales sean, son siempre “adicionales”, lo que implica que siempre deberá ir acompañados de la publicidad en los tablones de anuncios. Entiendo que las publicaciones se practicarán siempre en el último domicilio o residencia habitual, siempre en el lugar de fallecimiento si fuera distinto, y siempre en el lugar en que radiquen la mayor parte de los bienes. Por tanto, al menos dos publicaciones, y es posible que sean tres.

 

Los anuncios deberán estar expuestos durante el plazo de un mes, por lo que en este caso, es posible que el Notario deba prorrogar el plazo del inventario para evitar ir con los plazos ajustados.

 

Una cuestión ligada a la anterior es si es necesario o conveniente citar a los coherederos. En la normativa no está previsto este supuesto, por lo que entiendo que necesario no es, y en ningún caso podrá ser impugnado el inventario por ningún coheredero no citado. Ahora bien, nada obsta a que el heredero requirente, para una mayor claridad, buena fe y conocimiento, solicite del Notario que estos también sean citados.

 

 

Inicio del inventario.

 

 

En la citación a los acreedores y legatarios se les comunicará que en la Notaría se está tramitando la formación de inventario, pues según el artículo 1017, el inventario se principiará dentro de los treinta días siguientes a la citación y concluirá dentro de otros sesenta.

 

Los plazos de que habla el artículo 1017 son complementarios: treinta días primero y una vez finalizados estos treinta días, otros sesenta. Luego, noventa días en total, salvo que por hallarse los bienes a larga distancia o ser muy cuantiosos, o por otra causa justa, parecieren insuficientes dichos sesenta días, en cuyo caso podrá el Notario prorrogar este término por el tiempo que estime necesario, sin que pueda exceder de un año. En ese sentido, el artículo 67.1 y el 67.4 de la Ley Orgánica del Notariado. 

 

Según el artículo 1020, durante la formación del inventario y hasta la aceptación de la herencia, a instancia de parte, el Notario podrá adoptar las provisiones necesarias para la administración y custodia de los bienes hereditarios con arreglo a lo que se prescribe en este Código y en la legislación notarial. 

 

Como vemos, la herencia sólo se pondrá en administración si lo solicita una de las partes, entendiendo como tales a los requirentes, otros herederos no requirentes, acreedores o legatarios. Las medidas de administración serán las que el propio interesado solicite, y podrán realizarse notarialmente siempre que sean materia de actuación notarial, como por ejemplo un depósito de dinero, objetos preciosos, etc. Este trámite se sustanciará como instrumento separado y sometido a las reglas de los depósitos notariales.

 

 

Contenido del inventario.

 

 

No dice nada el Código Civil del contenido del inventario, y es la Ley Orgánica del Notariado la que dice, en sus artículos 67.2 y 67.3, que el inventario contendrá relación de los bienes del causante, así como las escrituras, documentos y papeles de importancia que se encuentren, referidos a bienes muebles e inmuebles. Concretamente, y sin perjuicio de quedar a la espera de saber a qué se refiere el legislador con la desafortunada expresión “papeles de importancia”: 

 

-De los bienes inmuebles inscritos en el Registro de la Propiedad, se aportarán o se obtendrán por el Notario certificaciones de dominio y cargas. Por tanto, el Notario deberá solicitar del Registro de la Propiedad que expida dicha certificación, siendo éste un modo óptimo de constatar registralmente el inicio de un procedimiento de liquidación, y protegiendo a los acreedores de posibles transmisiones. Además, es una vía para saber, si no se ha podido saber antes, si hay en curso otra tramitación de expediente de inventario abierta.

 

-Del metálico y valores mobiliarios depositados en entidades financieras, se aportará certificación o documento expedido por la entidad depositaria, y si dichos valores estuvieran sometidos a cotización oficial, se incluirá su valoración a fecha determinada. Si por la naturaleza de los bienes considerasen los interesados necesaria la intervención de peritos para su valoración, los designará el Notario con arreglo a lo dispuesto en la Ley. Nos remitimos, por tanto, al artículo 50 de la Ley Orgánica del Notariado.

 

-El pasivo incluirá relación circunstanciada de las deudas y obligaciones así como de los plazos para su cumplimiento, solicitándose de los acreedores indicación actualizada de la cuantía de las mismas, así como de la circunstancia de estar alguna vencida y no satisfecha. No recibiéndose por parte de los acreedores respuesta, se incluirá por entero la cuantía de la deuda u obligación.

 

Es importante destacar que corresponde al heredero aportar al Notario los datos necesarios para practicar el inventario, si bien sería deseable, y creo que se optará por esta vía, una participación más activa del Notario a la hora ayudar al heredero a investigar el patrimonio y deudas del causante. Por ello, no sería extraño pensar en que el Notario pueda consultar bases de datos a las que ya tiene acceso, como la del Catastro, sino que también pudiera acceder al contenido del Registro de la Propiedad (telemáticamente no, por supuesto…) y a los registros públicos de deudas, riesgo bancario y demás, como el CIRBE. Todo ello sin perder de vista que esto supondría una ayuda, digamos “cualificada” al heredero, pero no una sustitución del mismo.

 

Hay que tener en cuenta que, conforme al artículo 1024.1 del Código Civil el heredero perderá el beneficio de inventario si a sabiendas dejare de incluir en el inventario alguno de los bienes, derechos o acciones de la herencia.

 

Finalmente, es necesario recordar el artículo 1025 del Código Civil, que dice que durante la formación del inventario y el término para deliberar no podrán los legatarios demandar el pago de sus legados.

 

 

Finalización y protocolización del inventario.

 

 

Según el atículo 67.4 de la Ley Orgánica del Notariado, in fine, terminado el inventario, se cerrará y protocolizará el acta. Quedarán a salvo en todo caso los derechos de terceros. De este escueto artículo podemos extraer tres conclusiones fundamentales:

 

-La actuación notarial cubre la formalización de inventario, no los acuerdos o convenios a los que se llegue con los herederos, ni la subsiguiente manifestación del heredero sobre si acepta o renuncia. Esos otros negocios requerirán otros documentos públicos, con sus requisitos, efectos y arancel aplicable.

-Del mismo modo, si la herencia se ha puesto en administración durante la formación de inventario, ésta finaliza con la aceptación del heredero, momento en que éste pasa a ser responsable de ella. Si no acepta, la herencia se entiende que continúa en administración.

-La protocolización del acta se realizará del mismo modo que ahora hacemos respecto, por ejemplo, de las declaraciones de herederos, de modo que el requerimiento inicial podría recoger todas las actuaciones anteriores, y el acta final la declaración de que se ha finalizado el plazo y el resultado concreto del inventario. 

-Los derechos de terceros quedan a salvo. Como en otras partes, queda por saber quiénes son esos terceros, aunque entiendo que pueden ser acreedores y legatarios (estos mas difícilmente) que no han sido citados a presenciar el inventario.

 

Es conveniente que el día que se cierra definitivamente el inventario y se forma la lista final de activo y pasivo, el requirente comparezca y, de ser posible, también los acreedores. Si el requirente no ha comparecido, debería comunicársele el resultado del inventario, sobretodo cuando se haya reservado el derecho a deliberar y deba manifestar si acepta o renuncia en plazo. Más dudoso es que deba notificarse a los acreedores y legatarios, quedando esta actuación a la voluntad del requirente, y pudiendo realizarse mediante instrumento separado, bajo la forma de acta de notificación y requerimiento.

 

 

Expedición de copias del acta de inventario.

 

 

En principio, la solicitud de copia debe atenderse respecto del requirente. Es dudoso, aunque tiendo a pensar que sí, que pueda obtener copia un acreedor o legatario, sobre todo los que han intervenido en el procedimiento. Los que no lo han hecho, creo que también tendrían interés legítimo en ella.

 

Me plantean dudas los restantes coherederos, de haberlos, si el heredero ha actuado sólo. No obstante, teniendo en cuenta que conforme al artículo 1033 la formación de inventario (y la administración de la herencia posterior) es un gasto hereditario, y no propio del heredero, podría entenderse que sí hay derecho de copia.

 

Pero también podrán obtener copia los sustitutos y a los herederos abintestato, si el heredero renuncia, conforme al artículo 1022, pues el inventario hecho les aprovechará y los treinta días para deliberar y para hacer la manifestación que previene el artículo 1019, se contarán desde el siguiente al en que tuvieran conocimiento de la repudiación. De nuevo, un momento de cómputo subjetivo y poco clarificador. Eso sí, al notario se le deberá acreditar la renuncia de manera suficiente.

 

 

¿Y después del inventario?

 

 

Transcurrido el plazo y formalizado el inventario, el heredero que se hubiese reservado el derecho de deliberar, deberá manifestar al Notario, dentro de treinta días contados desde el siguiente a aquel en que se hubiese concluido el inventario, si repudia o acepta la herencia y si hace uso o no del beneficio de inventario. Pasados los treinta días sin hacer dicha manifestación, se entenderá que la acepta pura y simplemente.

 

Si el heredero hubiera aceptado a beneficio de inventario, deberá, teniendo ya todos los datos en su poder, proceder a la liquidación del patrimonio hereditario, conforme a los artículo 1026 a 1034 del Código Civil.

 

Hay que tener en cuenta que, conforme al artículo 1024.2 del Código Civil, el heredero perderá el beneficio de inventario si antes de completar el pago de las deudas y legados enajenase bienes de la herencia sin autorización de todos los interesados, o no diese al precio de lo vendido la aplicación determinada al concederle la autorización. No obstante, podrá disponer de valores negociables que coticen en un mercado secundario a través de la enajenación en dicho mercado, y de los demás bienes mediante su venta en subasta pública notarial previamente notificada a todos los interesados, especificando en ambos casos la aplicación que se dará al precio obtenido.

 

Resumiendo, hasta que resulten pagados todos los acreedores conocidos y los legatarios, se entenderá que se halla la herencia en administración. El administrador no podrá pagar los legados sino después de haber pagado a todos los acreedores. Si después de pagados los legados aparecieren otros acreedores, éstos sólo podrán reclamar contra los legatarios en el caso de no quedar en la herencia bienes suficientes para pagarles.

 

Cuando para el pago de los créditos y legados sea necesaria la venta de bienes hereditarios, se realizará ésta en la forma establecida en el párrafo segundo del número 2 del artículo 1024 de este Código, salvo si todos los herederos, acreedores y legatarios acordaren otra cosa.

 

Pagados los acreedores y legatarios, quedará el heredero en el pleno goce del remanente de la herencia. Si la herencia hubiese sido administrada por otra persona, ésta rendirá al heredero la cuenta de su administración, bajo la responsabilidad que impone el artículo anterior.

 

Los acreedores particulares del heredero no podrán mezclarse en las operaciones de la herencia aceptada por éste a beneficio de inventario hasta que sean pagados los acreedores de la misma y los legatarios; pero podrán pedir la retención o embargo del remanente que pueda resultar a favor del heredero.