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La figura del albacea en la nueva Ley de la Jurisdicción Voluntaria

22 jul. 2015
JV - ALB

Dos de las muchas cuestiones sucesorias en las que el Notario podrá actuar con la nueva Ley 15/2015 de 3 de julio de la Jurisdicción Voluntaria son las relativas a las renuncias y nombramientos de albaceas y contadores partidores en ciertos casos, y que se desarrollan en el artículo 66 de la Ley Orgánica del Notariado. 

Vamos a centrarnos en este post en las relativas a la figura del albacea, partiendo de la idea de que no es materia de actuación notarial en ningún caso la remoción del albacea, pues el nuevo artículo 910 del Código Civil dice que la remoción deberá ser apreciada por el Juez, pero sí la renuncia, excusa, aceptación o prórroga del cargo. La norma trata separadamente la excusa y aceptación, de la renuncia o prórroga, entiendo porque en los dos primeros casos no se requiere alegar justa causa y en los dos segundos sí.

En todo caso, la actuación del Notario requerirá escritura pública, aplicándose el criterio de competencia notarial extenso que ya nos conocemos de la Ley de la Jurisdicción Voluntaria: Dice ahora la Ley que será competente el Notario que tenga su residencia en el lugar en que hubiera tenido el causante su último domicilio o residencia habitual, o donde estuviere la mayor parte de su patrimonio, con independencia de su naturaleza de conformidad con la ley aplicable, o en el lugar en que hubiera fallecido, siempre que estuvieran en España, a elección del solicitante. También podrá elegir a un Notario de un distrito colindante a los anteriores. En defecto de todos ellos, será competente el Notario del lugar del domicilio del requirente.

Me remito, para las cuestiones relativas a la competencia notarial y a la brillante idea (nótese la ironía) de aumentar la competencia notarial acudiendo al Distrito colindante, a lo ya tratado en este post relativo a las actas de declaración de herederos.

Con carácter previo, debemos recordar que en las materias en las que la competencia es compartida con el Secretario Judicial, el artículo 6 de la Ley dice que cuando se tramiten simultáneamente dos o más expedientes con idéntico objeto, proseguirá la tramitación del que primero se hubiera iniciado y se acordará el archivo de los expedientes posteriormente incoados.

Por eso, será conveniente hacer constar en el cuerpo de la escritura, que el compareciente no conoce ningún procedimiento de jurisdicción voluntaria que se esté tramitando ante funcionario que sea compentente y que tenga el mismo o idéntico objeto.

 

Albaceazgo: Excusa (artículo 66.3)

 

Dice el artículo 66.3 que el Notario podrá también autorizar escritura pública, si fuera requerido para ello, de excusa o aceptación del cargo de albacea.

Sin ánimo de hacer ahora una exposición pormenorizada del régimen del albacea, me centraré en la excusa o aceptación del cargo y su incidencia notarial. Dice el artículo 898 que el albaceazgo es cargo voluntario, y se entenderá aceptado por el nombrado para desempeñarlo si no se excusa dentro de los seis días siguientes a aquel en que tenga noticia de su nombramiento, o, si éste le era ya conocido, dentro de los seis días siguientes al en que supo la muerte del testador.

Por tanto, la excusa se diferencia de la renuncia, en que en la primera el albacea nunca llega a serlo, y en la segunda el cargo sí ha sido previamente aceptado, expresa o tácitamente.

Entiendo además que cada albacea, de ser varios, podrá aceptar o excusarse del cargo por separado, incluso aunque hayan sido nombrados mancomunadamente, y que el Notario no debe entrar en cuál es el régimen legal aplicable al albaceazgo, pues debe limitarse a recoger la declaración de voluntad del albacea de aceptar o de excusarse del cargo. Eso sí, el Notario deberá informar al albacea de las consecuencias de su declaración.

Pero la regla más importante del artículo es la que consagra la aceptación tácita del albacea si no se excusa en el breve e indeterminado plazo de los seis días siguientes a aquel en que tenga noticia de su nombramiento, o, si éste le era ya conocido, dentro de los seis días siguientes al en que supo la muerte del testador.

Al igual que ocurre en materia de formación de inventario notarial, el plazo es de un cómputo inicial absolutamente breve, indeterminado y subjetivo. Incluso en este caso más, si cabe, pues el plazo es notablemente más corto y la cualidad de albacea no puede razonablemente inferirse de una relación de parentesco más o menos cercana con el causante.

Por estas diferencias, entiendo que aquí sí será suficiente que el albacea que quiera excusarse comparezca ante Notario y manifieste su excusa y, bajo su responsabilidad, de la que el Notario le deberá advertir, que no ha pasado el plazo de seis días a que se refiere el artículo citado. 

Habrá que tener en cuenta que, dado lo corto del plazo, es posible que el albacea no disponga ni de documentación que acredite el fallecimiento ni su nombramiento. En este caso, el Notario deberá aceptar el requerimiento del albacea y, de nuevo con sus manifestaciones, autorizar la escritura, pues las consecuencias de denegar la autorización notarial pueden ser pésimas para el afectado.

Por otro lado, entre las advertencias que entiendo se deberían hacer expresamente en la escritura, por cuestiones fundamentalmente de responsabilidad, es la del artículo 900: El albacea que no acepte el cargo, o lo renuncie sin justa causa, perderá lo que le hubiese dejado el testador, salvo siempre el derecho que tuviere a la legítima.

 

Albaceazgo: Aceptación (artículo 66.3)

 

Además de lo dicho, entiendo que nada obsta a que el albacea pueda manifestar su voluntad de aceptar el cargo, en cuyo caso la escritura no está sujeta al plazo de los seis días que marca el Código Civil. No es obstáculo aquí ningún plazo perentorio, y de hecho la consecuencia de la aceptación ya la atribuye la propia Ley, así que no hay perjuicio posible para el albacea.

Será una escritura en la que el albacea justifique su nombramiento al notario autorizante mediante la presentación del certificado de defunción, del de últimas voluntades y de copia autorizada congruente con lo anterior del que se infiera su nombramiento. 

Ocurre en este caso que la escritura de aceptación creará una especie de título legitimador para el albacea, de modo que podría ser prudente, para el caso de aceptación, ser más estrictos que para el caso de excusa con la documentación a presentar, y exigir siempre acreditar el fallecimiento y el nombramiento testamentario, al igual que hacer constar la cláusula concreta en la que se le nombra albacea. 

 

Albaceazgo: Renuncia (artículo 66.1.a)

 

Dice el artículo 66.1.a que el Notario autorizará escritura pública en los casos de renuncia del albacea a su cargo o de prórroga del plazo del albaceazgo por concurrir justa causa. Este artículo prevé dos diferentes actuaciones notariales: Apreciar o recoger la justa causa en la renuncia del albacea y en la prórroga del plazo.

Para la renuncia del albacea, el artículo 899 del Código Civil, modificado también por la Ley de la Jurisdicción Voluntaria, dice que el albacea que acepta el cargo se constituye en la obligación de desempeñarlo; pero lo podrá renunciar alegando causa justa al criterio del Secretario Judicial o del Notario.

La competencia aquí es compartida con el Secretario Judicial, no exclusiva del Notario. Presupone en todo caso la aceptación expresa del cargo (que no tiene porqué haber sido en documento notarial), pero también tácita. Entiendo que el hecho de acudir al Notario a renunciar implica una asunción expresa de que el cargo había sido aceptado, aunque no estaría de más reflejarlo así en la escritura de renuncia. 

Queda al arbitrio del Notario apreciar que la causa sea justa, lo cual en la práctica va a plantear seguramente numerosos problemas. Y aquí me plantea dudas qué tipo de causas son las que el albacea puede alegar, y si el Notario debe valorar expresamente o no la idoneidad de dichas causas. Tiendo a pensar que no, pues aunque estemos en un procedimiento de jurisdicción voluntaria, parece que su objeto es recoger la manifestación del afectado, siempre que tenga cierta coherencia, sin que deba ser acreditado al Notario. Eso sí, podrá advertirse de que la prueba de dicha causa podría ser solicitada por los afectados.

Del mismo modo que para el caso anterior, entre las advertencias que entiendo se deberían hacer expresamente en la escritura, y también por las mismas cuestiones de responsabilidad, es la del artículo 900 ya vista.

 

Albaceazgo: Prórroga (artículo 66.1.a)

 

Además de lo expuesto, para la prórroga del plazo del albaceazgo, de la normativa de los artículos 904 a 906 Código Civil debemos distinguir varios supuestos, para ver cuál es el que requiere actuación notarial. 

El plazo será inicialmente el que fije el testador, por lo que esa será la línea temporal de partida. Si el testador no lo ha fijado, la Ley establece un año desde la aceptación, o desde que terminen los litigios que se promovieren sobre la validez o nulidad del testamento o de alguna de sus disposiciones. Si el testador quisiere ampliar el plazo legal, deberá señalar expresamente el de la prórroga. Si no lo hubiese señalado, se entenderá prorrogado el plazo por un año. 

Hasta ahora, ese plazo inicial no es materia notarial, pues o bien lo habrá determinado el testador o bien la propia Ley, si bien sí deberá acreditarse al Notario el plazo inicial para que éste pueda valorar si procede o no la prórroga.

Debemos ubicarnos en el segundo inciso del  también reformado artículo 905 del Código Civil, que dice que si, transcurrida esta prórroga, no se hubiese cumplido todavía la voluntad del testador, podrá el Secretario Judicial o el Notario conceder otra por el tiempo que fuere necesario, atendidas las circunstancias del caso. Añadimos a esto el artículo 906, que dice que los herederos y legatarios podrán, de común acuerdo, prorrogar el plazo del albaceazgo por el tiempo que crean necesario; pero, si el acuerdo fuese sólo por mayoría, la prórroga no podrá exceder de un año.

Por tanto, podrá el Notario autorizar una prórroga del plazo del albaceazgo, por el tiempo que estime necesario, si todos los herederos o legatarios se ponen de acuerdo. De hecho, si hay unanimidad, habrá que estar a lo que el acuerdo de estos diga en materia de plazo. Si el acuerdo no fuera unánime, sino por mayoría, el Notario sólo podrá prorrogar el plazo un año, sin perjuicio de nuevas y sucesivas prórrogas si no se ha cumplido la voluntad del testador en ese plazo. Es difícil el cómputo de dicha mayoría, pudiendo entender que se refiere el Código a la mayoría de los intereses en la herencia, no a la mayoría de personas que tengan la cualidad de herederos y legatarios.

Pero también podrá actuar el Notario a instancia de cualquier interesado, incluso del propio albacea o de alguno de ellos, en caso de ser varios, por el artículo 905 visto, quedando la duda de si en ese caso deben actuar por unanimidad. En ese caso, el Código Civil marca que el tiempo será “el que fuere necesario”, pero quizás lo más prudente sería, salvo circunstancia clara apreciable por el Notario, que el plazo se fuera ampliando anualmente, para coordinar este artículo con el último inciso del 906 que fija como máximo un año cuando no hay acuerdo unánime. Esta interpretación entiendo que es conservadora, y perfectamente sería posible entender que son dos artículos distintos con dos regímenes distintos.

Entiendo que en caso de que se prorrogue el plazo sin solicitud expresa del albacea, éste deberá ser notificado para consentir dicha ampliación de plazo, bien mediante comparecencia y consentimiento expreso, bien mediante notificación y no oposición en plazo. En sentido inverso, si la prórroga se realiza a instancia del albacea, a quien se deberá notificar es a los herederos.