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La partición de herencia: Operaciones que comprende

03 nov. 2015
Partición 2

La partición es un acuerdo en virtud del cual se pone fin a la comunidad hereditaria, mediante la distribución entre los herederos de las bienes o derechos que forman parte de la herencia. Ya tratamos en un post anterior si era obligatorio y quién podía practicar la partición hereditaria, y ahora veremos cómo se practica la partición hereditaria.

 

Lo primero que podemos destacar es que no existen en nuestro Código Civil normas que señalen el orden y las operaciones que comprende la partición, pero la práctica y el sentido común sugieren, a grandes rasgos, que primero hay que determinar qué bienes y deudas forman parte de la herencia, siendo para eso previamente necesario hacer la liquidación de la sociedad conyugal, en su caso. Una vez determinados los bienes y deudas hay que valorarlos y adjudicar a cada heredero bienes que cubran su porción hereditaria.

 

 

¿Es posible hacer la partición parcial de los bienes?

 

 

Suele ser habitual, y especialmente en los últimos tiempos, que los herederos pregunten en la notaría si es posible hacer la herencia sólo respecto de la vivienda, terreno o solar que van seguidamente a vender.

 

La respuesta es afirmativa: Sí, se puede, ya que las operaciones pueden ser realizadas en una o varias fases o momentos, y, por tanto, en caso de partición parcial, el resto de bienes seguirá en situación de comunidad. Eso no obsta a que los interesados deban, dentro del plazo legal, declarar y liquidar los impuestos por la totalidad de los bienes hereditarios, ya que el hecho de no partir, o de partir parcialmente es un acuerdo meramente interno de los coherederos.

 

En contra de lo que los herederos suelen pensar, esta decisión, que normalmente está basada en un criterio económico actual (es más barato hacer la partición del un único bien que de toda la herencia) puede llegar a ser perjudicial a largo plazo para los herederos. 

 

La razón es que con una alta probabilidad, la suma de particiones parciales será mayor que la de la herencia actual, sin contar con la incomodidad de tener que acudir a la notaría cada vez o con los posibles riesgos derivados de un fallecimiento de un heredero o de pérdida de capacidad. Además, habrá que tener en cuenta en cada partición subsiguiente lo adjudicado a cada heredero para evitar excesos de adjudicación sobrevenidos y no deseados.

 

 

Las operaciones que comprende la partición.

 

 

La primera de ellas es el inventario o relación de los bienes que constituyen la herencia, descritos o detallados de manera que queden suficientemente individualizados e identificados. Se suelen agrupan en las categorías de bienes inmuebles y derechos reales, muebles (vehículos) o créditos (depósitos, cuentas bancarias). El inventario incluye una relación también del pasivo, que es el conjunto de deudas hereditarias.

 

Se presentan en este caso en la notaría (si la partición se hace en escritura pública) los títulos de propiedad de los bienes o derechos, que generalmente serán las escrituras públicas en virtud de las cuales el causante compró o adquirió, pero siendo posible también, si se incluyen vehículos, presentar la documentación de estos. En cuando a los depósitos, plazos o dinero en cuentas corrientes, se debe solicitar y aportar un certificado bancario que acredite cuál era el saldo de las cuentas en las que el causante obraba como titular a fecha de fallecimiento.

 

El segundo paso es el avalúo de los bienes: La valoración de cada uno de los bienes que figuran en el inventario puede hacerlo bien el propio testador (lo cual deberá ser respetado incluso cuando la partición fuere judicial), los herederos por acuerdo, por arbitraje, peritaje o por el contador partidor. 

 

Debe ser destacado aquí, sobretodo en los últimos tiempos en que el precio de los inmuebles está por debajo del valor de referencia en la mayor parte de los casos, que la valoración de los bienes corresponde a los herederos y bajo su responsabilidad, que si bien pueden acudir a un peritaje o tasación, en la práctica suelen optar por acudir a los valores medios establecidos en su caso por las Comunidades Autónomas.

 

Determinados qué bienes integran la herencia y cuánto valen, hay que proceder a la liquidación de la masa partible: Se parte del valor de los bienes inventariados, del que se detraen las deudas y demás bajas que disminuyan el patrimonio hereditario (por ejemplo deudas y cargas que graven los bienes de la herencia, gastos de última enfermedad y pompas fúnebres, gastos de administración del caudal hereditario y de partición y los hechos en interés común de herederos y para la entrega de legados.

 

 

La colación, esa gran desconocida.

 

 

El siguiente paso es valorar si procede lo que jurídicamente se denomina colación, que puede ser definida como la adición contable a la herencia del importe de las donaciones que en vida otorgó el causante a los herederos que son legitimarios. 

 

Básicamente, la colación es un forma de actuación para que las donaciones otorgadas a cada uno de herederos legitimarios se consideren como anticipo de la futura cuota hereditaria, salvo disposición en contra del donante. Lo que se persigue con ella es conseguir igualdad de trato entre los afectados.

 

Es importante destacar que las donaciones ya realizadas son respetadas, ya que en nuestro derecho, la colación es del tipo contable, y por tanto, se produce una adición puramente matemática. Dicho de otro modo: Quien ha recibido una donación que deba colacionar, indicará el valor de lo donado y tomará de menos dicho valor de lo que le corresponda en la partición hereditaria.

 

El problema se plantea si el valor de lo donado es superior a lo que le corresponde por partición hereditaria, siendo en este caso posiciones contradictorias la que estima que el afectado en este caso no tomará nada de la herencia y la que estima que deberá abonar a sus coherederos afectados el mayor valor.

 

 

La parte final: División y adjudicación. 

 

 

Ambas operaciones están íntimamente ligadas, siendo la división el señalamiento de cuota que corresponde a cada heredero según la ley o el testamento, y la adjudicación el aplicar al pago de la misma bienes o valores determinados

 

Si la partición recae, en todo o en parte sobre bienes inmuebles, para obtener la inscripción en el Registro de la Propiedad de las adjudicaciones deberá presentarse junto con el título sucesorio y los documentos complementarios (certificado de defunción del causante y el del Registro de Actos de Ultima Voluntad), el documento en que se haya formalizado la partición, que, además del testamento particional podrá ser la escritura pública de partición de la herencia, la escritura pública, o en su caso acta de protocolización de las operaciones particionales formalizadas con arreglo a las leyes o la resolución judicial firme en la que se determinen las adjudicaciones de cada interesado, cuando sean varios herederos.