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El comercio electrónico y los Notarios

29 mar. 2016
Comercio electrónico

El Instituto Nacional de Estadística realiza varias encuestas anuales que arrojan datos reveladores sobre los hábitos digitales de los ciudadanos y las empresas españolas. He tenido ocasión de analizar los datos que arrojan, siendo algunos de ellos bastante reveladores no sólo de por dónde van ahora los tiros en materia de relaciones digitales, sino también de por dónde irán en los próximos años.

 

No es mi intención hacer un estudio socio-económico de los mismos, sino simplemente leerlos en voz alta desde una perspectiva notarial, tanto para ver en qué situación estamos en relación a las empresas, como para ver qué podría esperar el ciudadano de nosotros como colectivo. Obviamente, no voy a comentar todos los datos, pero sí al menos algunos que me han llamado la atención.

 

 

Usuarios particulares de las TIC.

 

 

La primera encuesta se centra en los particulares, y es relativa al equipamiento y uso de Tecnologías de Información y Comunicación en los hogares. Los datos se refieren al año 2015. Llama la atención en esta encuesta datos como los siguientes:

 

Uso de TIC por las personas de 10 a 15 años: El uso de ordenador (95,1%) y de Internet (93,6%) es prácticamente universal desde los 10 años. La disposición de teléfono móvil se incrementa significativamente a partir de los 10 años hasta alcanzar el 90,9% en la población de 15 años. En el grupo de personas de 16 a 74 años, el 73,8% ha utilizado el ordenador y el 78,7% ha utilizado Internet en los tres últimos meses. El 84,8% de ellos declara haber utilizado algún tipo de dispositivo móvil para acceder a Internet.

 

A primera vista, encontramos un acceso cuasi universal al mundo digital y a internet. Debemos tener en cuenta, que el margen de población en la que el acceso es cuasi universal a internet es de unos escasos cinco años. Menos de una generación. 

 

Si tomáramos ahora el margen de edad de 0 a 10 años, seguro que salía un resultado al menos similar, cuando no mayor. Quienes, como yo, tengáis hijos en esa horquilla de edad, sabréis que saben perfectamente buscar videos en Youtube antes incluso de saber escribir, que saben desbloquear un smartphone incluso con contraseña (solo con ver cómo la pone el dueño, ya se la saben, o si no te traen el teléfono para que pongas el dedito en el sensor), que aprenden en las escuelas con iPad (incluso parte de los deberes son recibidos, realizados y corregidos íntegramente por vía electrónica) o que no entienden eso de “hijo, que es que me he quedado sin gigas” o “es que no hay cobertura”. Todo está en todas partes. A todas horas.

 

¿Y por qué digo esto, que es algo que todos sabemos? Pues porque esta es una radiografía de futuro inmediato y no hace falta ser muy fan de las nuevas tecnologías para ver que quienes en unos años van a ser potenciales usuarios del servicio notarial no es que sean nativos digitales, es que se van a mover en un mundo en que carece de sentido hablar de “no nativos digitales”. Hace algunos años todavía se encontraban currículos en los que como habilidad especial estaba el trabajar en Word (sí, hablo de los años de Clippy) o navegar por Internet (manejando sobradamente Netscape y Explorer, claro). Ahora eso ya es como incluir en el currículo en nivel de español hablado y escrito.

 

Esos futuros usuarios del servicio notarial no van a entender que sea necesario venir a la Notaría con cuatro carpetitas de color beige llenas de sellos y de tachones. Tampoco van a entender que no se puedan remitir a la Notaría documentos de manera segura por internet, ni que el Notario no sepa bien cómo dar fe del contenido de una web.

 

Por eso mismo debemos ahora como colectivo continuar con el desarrollo tecnológico que ya tenemos, pero enfocado a esos usuarios, a quienes van a demandar los servicios. Debemos arbitrar una manera para que esos futuros usuarios puedan relacionarse electrónicamente con nosotros. 

 

Se dan pasos en la dirección correcta, como por ejemplo con los nuevos servicios de consulta de deudas con las comunidades de propietarios, de copias electrónicas en la nube o con el informe de actividad del fallecido que trató mi compañero Justito el Notario en este post (que recomiendo leer junto a sus comentarios).

 

Uso de comercio electrónico: El 48,0% ha realizado operaciones de comercio electrónico alguna vez en su vida. Las razones de quienes no han usado del comercio electrónico son las siguientes: el 79,9% declaró que prefiere comprar personalmente en una tienda (para poder ver los productos, por fidelidad a la tienda, por la fuerza de la costumbre), el 44,8% que le preocupa la privacidad o la seguridad en el pago, el 35,4% por falta de confianza en la recepción o devolución de los productos, en las reclamaciones e indemnizaciones y el 33,2% por falta de habilidades o conocimientos.

 

Para mí, debemos eliminar de la ecuación este último 33,2 por ciento, pues entiendo que los futuros usuarios del servicio notarial ya tendrán casi de manera innata ese conocimiento. Me quiero quedar entonces con la idea de que casi la mitad de las personas que utilizan internet han realizado operaciones de comercio electrónico. Pero no me interesa tanto el dato positivo, como el negativo: ¿por qué no han operado comercialmente el resto?

 

Casi el 80 por ciento centra su negativa en que prefiere comprar personalmente. Y yo lo entiendo: por mucho que nos empeñemos, hay servicios en los que la presencia personal del usuario es necesaria o altamente recomendable. Para mí, uno de esos es el servicio notarial, pues el usuario quiere poder hablar con una persona que le solvente las dudas, quiere poder transmitirle a alguien sus miedos, sus dudas y sus necesidades. También quiere saber con quién tiene que hablar si ha habido un problema. Además, no podemos obviar que la mayoría de las actuaciones notariales son trascendentes e importantes en la vida de una persona, ya sea hacer un testamento o comprar una vivienda.

 

Casi el 50 por ciento se preocupa por su privacidad. Ese es otro dato importante, pues todo lo hablado o firmado con el Notario es absolutamente privado, quedando a salvo la remisión de información que legítimamente requiere la Administración en interés común. Los datos que se confían al Notario son secretos, no se realiza un uso comercial de los mismos ni se utilizan con fines promocionales o publicitarios. 

 

Confianza y seguridad en Internet: El 50,9% de los internautas ha limitado o no ha realizado alguna actividad en Internet por razones de seguridad. Las actividades más afectadas por estas precauciones son proporcionar información personal a comunidades virtuales para redes sociales y profesionales (29,8%), comprar o encargar bienes o servicios para uso privado (27,6%), descargar software, música, ficheros de vídeo, juegos u otros ficheros de datos (23,8%) y llevar a cabo actividades de banca electrónica, tales como la gestión de cuentas bancarias (22,7%). Estos datos reflejan que existe desconfianza genérica sobre Internet, dada la diferencia entre los usuarios que limitan o inhiben su actuación y los que han sufrido algún incidente real (9.1%).

 

Por tanto, parece que sigue existiendo un problema de confianza en el medio digital. ¿Podríamos hacer algo los Notarios para ayudar a eliminar ese miedo? Rotundamente sí, porque si algo generan los Notarios es confianza. 

 

Eso no quiere decir que deba venirse personalmente a la Notaría cada vez que una persona quiere realizar una compra en Amazon o descargarse en iTunes un CD (¿se puede seguir diciendo eso o hay que hablar ya genéricamente de álbumes?). Pensar eso es ingenuo y poco práctico.

 

Pero sí que podría pensarse que el Notario pudiera de algún modo contribuir en cierto tipo de comercio digital a garantizar algunas de las circunstancias de la operación, por ejemplo garantizando que la empresa de Ayora que vende un producto desde su página web es quien dice ser, que el pago que realiza un señor de Alcalá de Guadaira por un servicio digital se hace con intervención notarial que garantiza el pago contra la entrega y válida aceptación de la mercancía digital, interviniendo mediante el archivo y fehaciencia de ciertas comunicaciones comerciales o constatando que quien se anuncia en una red social es quien dice ser.

 


El comercio electrónico en las empresas y el Notariado.

 

 

La segunda encuesta tiene por objeto el uso de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) y del comercio electrónico en las empresas. Los datos se refieren al año 2014 y al primer trimestre de 2015, y fundamentalmente están extraídos de datos asociados a empresas de 10 o más empleados.

 

La encuesta refleja datos interesantes, como por ejemplo que el 17,6% de las empresas realizaron ventas mediante comercio electrónico, siendo el volumen de negocio generado 198.261 millones de euros y los servicios más vendidos los de alojamiento, alimentación, bebidas, tabaco, textil y calzado. No obstante, en materia de compras mediante comercio electrónico, las realizaron el 27,6% de las empresas con un volumen total de pedidos de bienes y servicios de 197.102,5 millones de euros, siendo las ramas de actividad con mayor porcentaje de empresas que compraron a través de comercio electrónico las del Sector TIC (61,2%) y las del sector de información y comunicaciones (53,5%).

 

Conexión a internet: El 98,4% de las empresas dispone de conexión a Internet, lo cual es obvio y, al no ser cien por cien, hace pensar qué empresa de 10 o más empleados puede hoy en día subsistir sin conexión a Internet. 

 

El Notariado está aquí por encima de la media, pues el cien por cien de las Notarías tiene acceso a internet. De hecho, hoy en día sin ese acceso es imposible trabajar. Sobre esto ya he tenido ocasión de hablar con más detenimiento por ejemplo en este post.

 

Firma digital: Aproximadamente el 70,0% de las empresas utilizan la firma digital en alguna comunicación con agentes externos, y casi en su totalidad para relacionarse con las Administraciones Públicas. Concretamente, el 93,0% de las empresas interactuó a través de Internet con las Administraciones Públicas. 

 

Si proyectamos estos datos al notariado, de nuevo hacemos pleno y estamos muy por encima de la media: no sólo todos los Notarios tenemos firma electrónica reconocida o cualificada, sino que la utilizamos todos los días, tanto para relacionarnos con la Administración como con otros profesionales jurídicos como los Registradores o los Procuradores.

 

Página web: El 76,6% de las empresas dispone de página web. En las de 250 o más empleados, este porcentaje alcanza el 95,3%. En el notariado, independientemente de la página web oficial corporativa, no todos los Notarios tienen página web propia, ahí sí estamos por debajo de la media. De hecho, creo que actualmente son minoría quienes la tienen, quizás por la idea errónea de que tener una página web propia es publicidad no permitida, de la que hablé aquí, básicamente comentando que el Código Deontológico al tratar la página web individual de los Notarios, dice que debe ser aséptica en relación a la información suministrada, no pudiendo ofrecer servicios de asesoramiento y consulta jurídica ajenos a la actividad notarial y no pudiendo realizarse el reenvío a a otras páginas web de terceras personas que sean clientes u otros profesionales.

 

Redes sociales: El 39,3% de las empresas utilizan redes sociales o internet por motivos de trabajo. Los principales usos están dirigidos a marketing, publicidad, gestión de la imagen y como canal de información al usuario. El 88,7% de ellas creen que son útiles para desarrollar su negocio. De ellas, el 94.4% utilizaron redes sociales (Facebook, Linkdln, Google+, etc.), el 43,1% utilizaron blogs o microblogs (Twitter, Blogger, etc.), el 40,1% utilizaron webs que comparten contenido multimedia (Youtube, Flickr, etc.) y el 10,0% herramientas para compartir conocimientos basadas en Wiki.

 

Sobre la conveniencia de que el Notariado en general y los Notarios en particular estén activamente en redes sociales ya he hablado por ejemplo aquí, y también, entre otros, Justito el Notario en este post sobre Notarios y twitter o Pedro Rincón de Gregorio en este post sobre opositores y redes sociales.

 

No tengo mucho más que añadir. Creo honestamente que debería haber una presencia individual más pronunciada en redes sociales, más activa y más divulgativa, más interprofesional y más integradora. En ese aspecto, quiero mencionar y recomendar a mis amigos y compañeros de NotaríAbierta, que están haciendo una labor genial en su blog.