Blog

15 preguntas y respuestas sobre la tutela

19 abr. 2016
Tutela

Una de las cuestiones que más preocupa a los padres es quién se hará cargo de sus hijos si a estos les ocurre cualquier desgracia que impida el ejercicio de la patria potestad. Fundamentalmente, el miedo a fallecer y dejar desprotegidos a los niños, o quedar incapacitados para ejercer la patria potestad.

 

En todos estos casos, es posible, y altamente recomendable que los padres acudan al Notario para prevenir esa circunstancia y fijar en documento público quién será el tutor de sus hijos y cómo se ejercitará esa tutela.

 

Los documentos de nombramiento de tutor son relativamente frecuentes, pues cuando unas personas con hijos menores acuden a firmar testamento, advertidos de la posibilidad de, en el mismo documento o en otro, nombrar tutor, no lo dudan un momento. La sensación de protección y de satisfacción es notoria.

 

Voy a tratar de trasladar en este post las quince preguntas y explicaciones más frecuentes que surgen cuando se explica esta figura jurídica. 

 

¿Qué significa ser tutor? 

 

Ser tutor significa ejerce la tutela sobre un menor o incapacitado. La tutela es la función jurídica encomendada a una persona para cuidar de otra y de sus bienes. Dicho de otro modo, es la figura más similar al padre o la madre, que cuida de los sujetos a tutela y de sus patrimonios. 

 

¿A qué personas se les debe nombrar tutor? 

 

Fundamentalmente a los menores (cuando no estén emancipados y no estén bajo patria potestad), a los incapacitados (cuando la sentencia lo haya establecido) y al resto de los que nombra el artículo 222 del Código Civil. Por tanto, lo primero es que los hijos sean menores o estén incapacitados. Lo segundo, que no haya personas que puedan ejercer normalmente la patria potestad.

 

¿Desde qué momento hay que nombrar tutor a los hijos? 

 

La tutela surge cuando los padres, por cualquiera de los motivos que marca la Ley (fallecimiento, incapacidad, etc.) no pueden ejercer la patria potestad. Al no poder ser ellos quienes ejerzan la función de protección, y para evitar que los menores o incapacitados queden desamparados, se debe nombrar un tutor.

 

¿Y eso qué tiene que ver conmigo, si estamos yo y mi cónyuge vivos? 

 

Pues quizás ahora nada, pero si por cualquier circunstancia los dos progenitores fallecieran o tuvieran un accidente que les dejara incapacitados, se debería nombrar para los hijos menores un tutor. 

 

¿Entonces, si me pasa algo puedo elegir quien será el tutor de mis hijos? 

 

Sí, el Código Civil lo permite expresamente, entendiendo que nadie mejor que los padres para determinar quién se ocupará de sus hijos si ellos no están. Eso sí, deben faltar ambos padres, porque si fallece uno de los dos, pero el otro está vivo y capaz, será éste quien ejerza en exclusiva la patria potestad.

 

¿Cómo lo hago? ¿Cómo se nombra tutor? 

 

Los padres pueden nombrar tutor en testamento o en otro documento público notarial específico. Esos documentos los comunicará el Notario al Registro Civil, para su indicación en la inscripción de nacimiento del interesado, siendo esa la razón por la que hay que aportar en el momento de la firma los datos de inscripción de los hijos, por ejemplo presentando el Libro de Familia. 

 

¿Y quién yo diga será tutor? 

 

En principio sí: la Ley es clara al decir que la tutela la debe constituir siempre el Juez, y que éste quedará vinculado por las instrucciones que hayan dado los padres, salvo que observe alguna circunstancia en el tutor que le haga desconfiar de que va a ejercitar la tutela de manera responsable, todo ello siempre en beneficio del menor o incapacitado y mediante decisión motivada.

 

¿Si los padres están divorciados o separados, pueden hacerlo cada uno por separado? 

 

Sí, el artículo 225 del Código Civil permite que existan documentos distintos. Podrá entonces ocurrir que digan lo mismo (cosa poco frecuente, pues cada uno suele nombrar a alguien de su familia) o que digan lo contrario en todo o en parte. En el primer caso no se plantean problemas, pero en el segundo se aplicarán conjuntamente ambos documentos en lo compatible. En lo no compatible, el Juez, en decisión motivada, adoptará las que considere más convenientes para el tutelado.

 

¿Hay otra figura que permita que mi ex no administre los bienes que mi hijo herede de mí? 

 

Sí, la hay. El tutor, como dijimos, cuida al tutelado y administra sus bienes cuando ambos progenitores no existen o no pueden ejercer la patria potestad. Pero si fallece uno de ellos y el otro continúa vivo y capaz, será éste quien ejerza la patria potestad y no se nombrará tutor. Para estos casos, se puede prever en el testamento que los bienes que el menor reciba del padre o madre fallecidos no se administren por el que quede vivo, que queda excluido expresamente, sino que sea otra persona la que se encargue de ellos.

 

¿A quién puedo designar tutor? 

 

Puede ser tutor cualquier persona capaz en quienes no concurra causa de inhabilidad o imposibilidad (por ejemplo, haber sido condenados por cualquier delito que haga suponer fundadamente que no desempeñarán bien la tutela, ser persona de mala conducta o no tener manera de vivir conocida, existir conflicto de intereses con el menor, etc.). Normalmente, se prefiere alguien que sea familiar o cercano al tutelado.

 

¿Si no nombro a nadie, quién será tutor? 

 

Quien el Juez estime adecuado, por el orden del artículo 234 del Código Civil: el designado por el propio tutelado, el cónyuge que conviva con el tutelado, los padres (o a quienes estos hayan designado) y el descendiente, ascendiente o hermano que designe el juez. Excepcionalmente, el Juez, en resolución motivada, podrá alterar el orden o prescindir de todas las personas en él mencionadas, si el beneficio del menor o del incapacitado así lo exigiere.

 

¿Puedo nombrar tutor de mis hijos a algún hermano y a su cónyuge? 

 

El Código Civil está pensando en que el tutor sea una única persona, y los casos en los que admite que sea más de una están tasados en el artículo 236, como por ejemplo, los casos de designación de tutor para sobrinos, en los que si se considera conveniente, el cónyuge del tutor puede ejercer también la tutela. Este caso es quizás el más frecuente, pues se suele nombrar tutor a un hermano o hermana y fijar que la tutela sea ejercida de modo similar a la patria potestad.

 

¿Y puedo nombrar a un hermano mío y otro de mi cónyuge? 

 

Es una pregunta que suele hacerse con frecuencia entre los progenitores que no se ponen de acuerdo: cada uno elige a un hermano y así los dos se sienten representados. En principio se admite en el artículo 236.4 del Código Civil, siempre que los padres los hayan designado en testamento o documento público notarial para ejercer la tutela conjuntamente. No obstante, quizás no sea lo más recomendable, por cuestiones de índole práctica, como por ejemplo, con quién convivirá el tutelado.

 

¿Tiene el tutor algún límite en su actuación? 

 

Por supuesto, igual que lo tienen los padres, aunque normalmente no lo sepan. El tutor, además de que debe rendir cuentas de su gestión, no puede  sin autorización del Juez, realizar actos de disposición del patrimonio del tutelado (por ejemplo, vender bienes inmuebles del tutelado) ni otros que puedan ser especialmente dañinos o potencialmente perjudiciales para él.

 

¿Puedo nombrarme tutor a mi mismo por si quedo incapaz? 

 

Sí, esa figura jurídica se denomina autotutela y está prevista en el artículo 223 del Código Civil, cuando dice que cualquier persona con la capacidad de obrar suficiente, en previsión de ser incapacitada judicialmente en el futuro, podrá en documento público notarial adoptar cualquier disposición relativa a su propia persona o bienes, incluida la designación de tutor. Complemento de esta regulación es la reforma del artículo 1732 del Código Civil, con objeto de establecer que la incapacitación judicial del mandante, sobrevenida al otorgamiento del mandato, no sea causa de extinción de éste cuando el mandante haya dispuesto su continuación a pesar de la incapacitación.