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Blockchain, bitcoin y el registro de la propiedad inmobiliaria (I)

02 ago. 2016
Registro y Blockchain 1

Afortunadamente, nos estamos empezando a acostumbrar a que los notarios hablen de tecnología, y es que es desconocido para muchos el grado de implicación tecnológica del notariado incluso desde antes del inicio de la implantación de la firma electrónica. Como muestra, este post en el que se hace un resumen de la situación.

 

Pero lo cierto es que hace ya unos años que los notarios estamos hablando de bitcoin y de blockchain, y de sus implicaciones en el sistema jurídico y en la configuración de la seguridad jurídica preventiva en nuestro país. Por ejemplo, Ignacio Gomá en este post, Javier González Granado en este post, Francisco Rosales en este otro, Antonio Ripoll  en este y yo mismo en este.

 

 

Pero ¿tan disruptiva es blockchain?

 

 

Todos hemos leído, escrito y casi a la fuerza interiorizado que la tecnología blockchain es disruptiva. La cuestión es que lo hemos repetido tanto que quizás no nos hemos llegado a parar a pensar si eso es así. Si nos atenemos a la definición de disrupción como “rotura o interrupción brusca”, lo cierto es que la implantación de la tecnología blockchain sí puede suponer una “interrupción” en algunos aspectos económicos o jurídicos, pero es cualquier cosa menos brusca, ya que su conocimiento, popularización y adopción no está siendo tan rápida como puede parecer. De hecho, parece que se escribe más sobre bitcoin de lo que se trabaja sobre bitcoin. 

 

Que sí, que es una tecnología llamada a cambiar el modo de prestar muchos servicios, eso no lo duda nadie. Pero si la criptomoneda lleva ya unos ocho años presente entre nosotros, y es ahora cuando está comenzando a popularizarse su uso, no creo que pueda hablarse tan a la ligera de interrupción brusca, sobre todo cuando lo brusco en la era de internet es cuestión de semanas o de días, y si no que se lo digan a Nintendo y a los Pokémon Go.

 

Como ejemplo, Estonia es uno de los primeros países que ha apostado en el sector público por la blockchain para prestar un servicio, concretamente para el sistema de salud pública (e-Health) ha creado con la empresa Guardtime una blockchain privada para almacenar los datos relativos a la modificación de los informes médicos de los pacientes. Es importante destacar que esos informes médicos no quedan registrados en la cadena de bloques, sólo sus sucesivas actualizaciones o modificaciones. Recordemos que Estonia ya ha implantado avances tecnológicos como la e-residencia. Otra apuesta la encontramos en la Isla de Man y la creación de un registro basado en blockchain de las empresas dedicadas a bitcoin en su territorio.

 

Por iniciativas como esa, nadie duda de su marcado carácter transformador de la forma de prestar muchos servicios, comenzando por los bancarios, que son los primeros que han tenido que asumir la irrupción de bitcoin. Y eso no es ajeno a las propias entidades financieras, que están comenzando a posicionarse. 

 

Por ejemplo, en este post se habla de la reacción de BBVA y Banco Santander sobre la materia: BBVA apuesta por blockchain y bitcoin (más por lo primero que por lo segundo) al invertir en la plataforma de transacciones Coinbase (plataforma de compra y venta de bitcoin) y el Banco Santander al invertir cuatro millones en Ripple (para pagos basados en blockchain).

 

Pero no sólo blockchain importa. También los smart contracts o contratos inteligentes que permiten adjuntar electrónicamente una consecuencia jurídica automatizada a un contrato electrónico son (o pueden llegar a ser) importantes, pues la confianza de la ejecución del contrato ya no queda ni en las partes, ni en el Registro, ni en los órganos judiciales, sino en el propio contrato. Lo que supone, por cierto, de manera indirecta, potenciar la figura de aquél que está encargado de la redacción y control de legalidad de los actos y contratos.

 

Las posibles implicaciones en el sector jurídico

 

 

El sector jurídico no es ajeno a estos cambios, y ciertas estrategias de marketing acercan a algunas startups al negocio de “notarizar”, con la contradicción de que se llega a utilizar blockchain para tratar de realizar funciones notariales online… y no se acepta pago en bitcoin por sus servicios. Dicho de otro modo: ¿Se confía en blockchain pero no en bitcoin? ¿Se confía sólo un poquito? ¿Se confía para los demás?

 

Sea como fuere, no es objeto de este post tratar (de nuevo) la relación entre blockchain y los notarios, lo cual ha sido perfectamente tratado ya por Javier González Granado en su blog, ni tampoco deslindar blockchain como medio para prestar un servicio del servicio en sí mismo, como traté en este post sobre los errores al relacionar blockchain con el sector legal, ni preguntarse si es tan superior es la blockchain a lo que los servicios actuales pueden prestar, si da tanta comodidad y a un precio sustancialmente tan barato (que dicho se de paso, creo que no, no y no, respectivamente).

 

El objeto de este post y del que le siga, es dar un repaso a las cada vez más numerosas iniciativas de trasladar a blockchain a los Registros de la Propiedad. Y es que cada vez se leen más noticias en las que blockchain se pretende utilizar como base para desarrollar o modernizar un sistema de registro de la propiedad. 

 

Aquí debemos hacer una primera precisión: no es lo mismo crear ex novo un sistema, modernizar uno que funciona mal, o sustituir uno que funciona razonablemente bien. Ocurre lo mismo que cuando se pretende extrapolar la situación a los notarios: no es lo mismo un sistema sin notarios que un sistema con notarios de corte anglosajón que un sistema con notarios de corte latino.

 

 

Las razones para el uso de blockchain como Registro

 

 

La justificación para el empleo de blockchain en estos menesteres se basa en tres aspectos distintos: motivos económicos, de lucha contra fraude y de seguridad en el título.

 

Efectivamente, uno de los motivos económicos esenciales que siempre se encuentran tras estas iniciativas es que una propiedad con su título correctamente configurado y, en su caso, debidamente inscrito, permite acceder de manera más rápida, sencilla y barata a financiación, pues se eliminan o rebajan sustancialmente los riesgos de aquél que presta el dinero. Por eso, en sistemas en que la seguridad jurídica preventiva está plenamente desarrollada, la posible incidencia de estas iniciativas es, en principio, menor.

 

En segundo lugar, las propuestas se justifican por la transparencia, seguridad y eficiencia de blockchain, de modo que se elimine la posibilidad de corrupción y de fraude. De nuevo, en sistemas legales maduros basados en seguridad jurídica preventiva con un alto grado de transparencia, seguridad y eficiencia, la posible incidencia de estas iniciativas de nuevo es, en principio, menor.

 

El tercer tipo de razones son las de inalterabilidad y seguridad del título. Pero aquí debemos recordar que un Registro es tan seguro, fiable y fuerte como lo es el título que éste registra, y de poco o nada sirve un Registro inalterable si los títulos que acceden al mismo son deficientes, poco rigurosos o faltos de calidad. Por ello, otra vez, su hueco natural no son los sistemas con títulos notariales de corte latino, ya que estos sí garantizan una alta seguridad en la adquisición y, por tanto, la calidad de la información publicada será mayor.

 

Pero entonces llega Suecia y la mitad de lo dicho, ya no vale… ¿O sí? Eso lo dejamos para el siguiente post.