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La matriz digital de la escritura notarial: ¿sí o no? #notartic

15 nov. 2016
Matriz digital

Los pasados días 4 a 6 de noviembre de 2016 se celebró en el Colegio Notarial de Andalucía las Primeras Jornadas de Derecho Digital NotarTIC, organizada por un grupo de Notarios. Yo formé parte de la organización de la jornada del domingo, en la que escuchamos las brillantes ponencias de Jorge Díaz Cadórniga, Javier González Granado y de Itziar Ramos Medina. También intervino el Consejero Delegado de Ancert y Decano del Colegio Notarial de Valencia César Belda, para tratar los aspectos del futuro tecnológico en los que se está trabajando actualmente. 

Mi intervención del domingo se centró en la matriz digital. Os dejo a continuación el texto íntegro de la ponencia, no sin antes daros las gracias a todos los asistentes a las Jornadas.

 

 

He de admitir que mi relación con la matriz digital es confusa. Unos días me levanto entusiasmado con la idea y otros pienso que puede ser un error. A veces lo veo como una solución, otras como un verdadero problema. 

Pero lo que sí tengo claro es que debemos dar un paso adelante en muchas cosas, como demuestra Notartic, y una de ellas es nuestro concepto de documento electrónico, pero tanto en materia de matriz electrónica como de copia electrónica y de Índice Único, porque no olvidemos que esos son los tres ejes de la documentación digital, junto con el protocolo electrónico que sería una consecuencia de ello.

Advierto que no voy a hablar aquí de normativa ni del momento presente. Voy a hablar de futuro. No voy a plantear una matriz digital como un escaneo de la matriz física ni nada parecido. Optar por eso como meta sería un error, sería quedarnos a medias. Debe haber más

Por eso, sé que muchas de las cosas que voy a decir van a sonar como cuando presentan en las exposiciones de coches los concept cars... pero de ellos no olvidemos que salen los coches que ahora conducimos. Y además pensemos que tan solo hace quince años que tenemos firma electrónica notarial, doce que tenemos el Índice y muchos menos que estamos interconectados con todas o prácticamente todas las administraciones públicas. Así que sí... todo llega.

Centrando ya el tema, es cierto que se habla cada vez más de matriz digital, fundamentalmente de cómo sería la actuación del notario ante una escritura matriz electrónica. Dicho de otra manera, se suele centrar el debate en qué es la matriz digital, lo cual está bien, y de hecho yo voy a desarrollar aquí unas ideas sobre el tema, pero también hay que pararse a pensar en por qué deberíamos o no adoptarla, para qué la queremos, y, en su caso, cómo y cuándo deberíamos introducirla. Y para eso podemos mirar un poco la experiencia de otros notariados vecinos.

Notas de derecho comparado.

De hecho, una de las razones por las que interesa tanto la matriz digital es porque hay países que ya la están desarrollando y algunos que ya la tienen implementada. Pero también es cierto que ni todos parten de la misma situación corporativa ni socio-política, ni todos han adoptado la misma solución para la firma de la matriz, para su archivo o para su encriptación. No hay una fórmula mágica. 

Por poner algunos ejemplos, hay países con sistemas basados en el papel y que no tienen ninguna prisa por pasar al sistema de matriz digital, como Alemania, otros que están desarrollando soluciones basadas en archivos propietarios sobre pdf, como Italia, y otros que lo conciben como una matriz en la nube que es visible desde un navegador, como México.

Entre los que la han adoptado, en materia de firma, hay países que utilizan firmas digitalizadas en tableta, como Francia, mientras que otros como Estonia no contemplan la matriz electrónica sin firma también electrónica. La razón para cada solución la encontramos en su idiosincrasia propia: Estonia tiene un nivel altísimo de uso de dispositivos de firma electrónica, Francia no. Pero para Francia una firma electrónica simple despliega los mismos efectos que la manuscrita.

Pero incluso la diferente normativa de protección de datos y el principio del secreto del protocolo hacen que la misma firma digitalizada en tableta tenga un tratamiento distinto según el país en que se realice, por ejemplo, en relación a la conservación o no de sus datos biométricos (velocidad, trazo, profundidad, etc.)

Dicho de otro modo: cada país busca solución a un problema en función de su situación. Ahora bien… ¿y si resulta que no hay ningún problema ni presión para el cambio? ¿y si ocurre que el sistema existente es bueno? Esto podríamos preguntarlo en relación a nuestro país, pues por un lado la situación del notariado como colectivo es fuerte, y por otro el sistema cerrado desarrollado para la circulación de la copia electrónica y el índice único es al menos igual, pero en general muy superior en seguridad, efectividad, tratamiento de datos y eficiencia al de los países que han adaptado la matriz digital.

¿Y qué pasa en España?

Sea como fuere, es indudable que es una tendencia imparable, por lo que es conveniente que perdamos unos minutos pensando en el por qué y en el para qué de la transición a una matriz digital, más allá de la sensación de modernidad y de tecnificación del notariado.

Si tras el análisis vemos que sería óptimo, entonces pasar a ver cómo la podríamos adoptar, pero siempre tomando la iniciativa y siendo nosotros quienes propongamos cómo se va a desarrollar. Para ello voy a analizar seis aspectos que podrían verse afectados positiva o negativamente por la matriz electrónica.

1. Espacio digital europeo: la agenda europea en materia digital tiende sin duda a crear un espacio económico plenamente electrónico y a eliminar barreras entre Estados. La manifestación más importante es el sistema de reconocimiento mutuo de firmas electrónicas nacionales del Reglamento eIDAS y su equiparación de validez con la firma manuscrita que, por cierto, ya teníamos en nuestra Ley de Firma Electrónica. Yo veo aquí un panorama neutro en relación a la matriz electrónica pues la incidencia real se da en el uso de la firma electrónica, y queda diluida si mantenemos la presencialidad en el otorgamiento. Dicho con otras palabras, mientras se ponga en presencia del notario, da igual de qué país sea la firma electrónica que se utilice.

2. Circulación del documento electrónico en Europa: debido a la adopción del documento electrónico, existe una creciente preocupación sobre cómo puede facilitarse su circulación en Europa. Sobre esto debemos tener en cuenta que los documentos que circulan no son las matrices, sino las copias electrónicas, que por cierto, no pueden remitirse a particulares. Como consecuencia, la matriz electrónica no aporta mucho si existe, como es el caso en España, un buen sistema de expedición de copia electrónica, rápido, seguro y fiable, siendo lo que debería valorarse el admitir la remisión de copias a particulares. A este punto, la matriz electrónica no aporta una mejora clara.

3. e-Government como otorgamiento a distancia: tanto la administración española como la europea tienden de manera inequívoca hacia el e-Government, en el sentido de prestar servicios en línea a los ciudadanos. Aunque esto puede influir de manera indirecta en otras cuestiones, el notariado debe mantener su esencia y evitar que la matriz digital se convierta en una excusa para admitir los otorgamientos no presenciales. Adoptar la matriz digital no significa admitir el teleotorgamiento mediante videoconferencia. De hecho, los países que la admiten suelen centrarla en las relaciones entre notarios, no permitiendo un otorgamiento no presencial. Por tanto, también en esta materia, la matriz digital es neutra.

4. e-Government como documentos electrónicos: otra manifestación del e-Government es la adopción sin reservas del formato electrónico como estándar documental en las relaciones de la administración con los particulares. Aquí sí es relevante la idea de matriz digital, pues la parte funcionarial de la definición de notario es importante, y cada vez más sirve como freno a tendencias liberalizadoras del mercado y de los Gobiernos. Si queremos seguir siendo considerados administración quizás tengamos que adoptar esos principios y ofrecer un documento electrónico a los particulares. Por tanto, aquí la matriz digital podría ser útil para posicionarnos más como autoridad pública o administración.

5. Interoperabilidad: otro principio que se repite de manera constante en la normativa española y europea es el de la interoperabilidad entre administraciones y sus registros. Aquí nuestro sistema de índice único y remisión de copias electrónicas es eficiente e impecable, como se demuestra por ejemplo con el cambio de la titularidad catastral en cuestión de minutos o en cómo se cumplen con las obligaciones fiscales. Para eso, no hace falta matriz digital, pero lo que sí es cierto es que requiere un trabajo extra en el despacho que podría ser minimizado. Como consecuencia, aquí la matriz digital podría ser útil si facilita o acelera el proceso permitiendo enviar índice y copia en el momento de la firma.

6. Parametrización: una cuestión que sí sería importante es la utilización de la matriz electrónica para evitar estandarizar (que es predeterminar el contenido de una escritura) y para comenzar a parametrizar (que es obtener un dato concreto de una escritura) el contenido de la actuación notarial. Lo cierto es que ya se parametriza para enviar datos al Índice Único o fichas a Haciendas autonómicas e incluso a OCP, y que las Bases de Datos como la de Titularidad Real son claves. Pero también es cierto que una parametrización total podría generar una Base de Datos Mercantil Notarial importante. Por tanto, para esto, la matriz digital sería el vehículo ideal.

Por todo lo anterior, debería valorarse una transición del documento notarial en papel al documento electrónico notarial, pero ese cambio puede enfocarse de muchas maneras y con distintos grados de penetración. 

De hecho, ya tenemos un esqueleto de la matriz digital en el Índice Único, por lo que todo giro a lo digital debe ser con la finalidad de potenciar el binomio copia electrónica y Índice Único.

Sentadas las bases anteriores, voy a proponer una reflexión sobre la matriz digital que sí supondría un cambio profundo en la manera de entenderla. Ahora bien, siendo realistas, ante de ello es necesario consolidar la circulación de la copia electrónica en relación a los particulares, promover algún que otro cambio legislativo y quizás buscar soluciones intermedias y temporales, como la coexistencia temporal entre una matriz digital y en papel, la posibilidad también temporal de elegir soporte para la escritura o el tipo de firma electrónica que se quiere utilizar.

Premisas para el desarrollo de un documento electrónico notarial.

Unidad supranotarial: el Notariado de hoy en día no puede ser observado como individuos aislados y recluidos en su despacho sin relación informática los unos con los otros. Por eso, toda actuación digital que se pretenda desarrollar debe incluir la idea de una unidad supranotarial, en la que cada notario mantenga su individualidad y sus criterios, pero trabajando en común con los demás. 

Servidor único y centralizado: podría ser conveniente trasladar la información que se genera en las Notarías a un único servidor centralizado, en que tendríamos ubicadas las herramientas necesarias para el desarrollo íntegramente digital del documento notarial: nos permitiría dotarnos de una infraestructura informática única (incluiría aplicaciones informáticas homogéneas, por ejemplo), de sistemas de trabajo remoto, de un protocolo único electrónico (incluiría las matrices digitales y el Índice Único Informatizado), y aprovechar un espacio de almacenamiento seguro a disposición del Notario (para depósito de todo tipo de archivos informáticos, de copias electrónicas de escrituras, de espacios para webs corporativas de sociedades, etc.).

Gestión conjunta de datos: es indudable que se debe trabajar con dato único, en su caso debidamente verificado mediante llamada a la base de datos oficial que corresponda (catastro, policía, etc.) y que se deben poder conocer sus distintas versiones. Por ejemplo, almacenar las sucesivas imágenes digitalizadas del Documento Nacional de Identidad de las personas. Todo ello permitiría además un cumplimiento optimizado de obligaciones individuales: podríamos cumplir como colectivo de manera más optimiza obligaciones como la de mantener la base de datos de los documentos de identidad o la identificación de titularidad real.

 

Expediente electrónico: Es toda la información en bruto con la que trabaja el Notario. De éste, se genera la matriz, y de los datos incorporados a la matriz se exportan automáticamente al Índice. Y tanto expediente, matriz como índice quedarían enlazados entre sí, de modo que cualquier alteración en la escritura, por ejemplo, por una subsanación, implique a la vez subsanar el índice de esa escritura. Todo ello no significa que la matriz digital sea solo un montón de datos inconexos. Por eso la matriz digital no es el Índice, pero éste debe ser una parte de aquélla, no algo diferente. Al generar la matriz, obviamente deben parametrizarse los datos, pero el resto debe ser abierto: deben coexistir esos datos con una prevalencia del texto libre, en la que el Notario pueda incorporar o advertir de lo que estime conveniente, utilizando sus fórmulas de estilo y sus modelos propios.

 

Una idea sobre la matriz electrónica: la matriz en HTML

 

Una vez vistos el por qué y el para qué de la matriz electrónica, ya estamos en posición de comenzar a analizar el cómo.

 

Para mí, la escritura pública íntegramente electrónica sólo puede ser un documento electrónico que se genera de manera exclusiva por un Notario, que es firmada electrónicamente por los comparecientes y por el Notario, que se almacena en formato electrónico y de la que se pueden expedir copias electrónicas o en papel. La suma ordenada y sistematizada de las matrices digitales autorizadas por cada Notaría conformaría el Protocolo, que sería obviamente electrónico y que, por su concepto, debería ser único y conjunto, y por supuesto almacenado en el servidor seguro del Notariado.

 

Esta definición está pensada para que el documento electrónico exista por sí mismo como matriz única, sin relación o réplica de papel, pero tampoco hay que excluir del todo esa posibilidad y considerarla una especie de copia de seguridad del papel o a la inversa. En este caso, deberíamos determinar claramente qué es matriz (el papel o el archivo) y qué es réplica, por si llegaran a existir discrepancias entre ellas.

 

La razón es que, si pensamos en digital, debemos pensar íntegramente en digital, y crear un documento que exista, circule y produzca efectos íntegramente desde ese formato. Concretamente, parece que lo que se impone es el empleo del formato PDF/A, que es el idóneo para el guardado a largo plazo de documentos electrónicos. 

 

Pero este formato no es más que un formato de texto plano, que ni siquiera permite depender de fuentes externas, por lo que no podrían incluirse archivos multimedia ni enlaces externos, por lo que dejaríamos de aprovechar que el mundo digital tiene unos principios de tratamiento y almacenamiento de la información distintos del mundo analógico y nos cerraríamos a posibilidades que no permite el soporte papel: sellado en tiempo, parametrización, visualización online, gestión masiva de información, inclusión de archivos multimedia, metadatos con la información de esos archivos, hipervínculos o contenido dinámico deben ser estudiados como posibilidades de esa matriz electrónica.

 

Por ello, sería momento de valorar el utilizar un nuevo tipo de lenguaje distinto del mero texto.

Una de las posibilidades sería utilizar para las matrices el lenguaje HTML o XML y permitir la existencia de hipervínculos o enlaces internos (dentro de la propia matriz) o externos pero dentro del sistema notarial (como otras escrituras, imágenes digitalizadas de los documentos de identificación, archivos electrónicos depositados, bases de datos, etc.). También podríamos valorar el enlace con bases de datos o servicios externos fuera del sistema notarial, siempre que sean seguros: podríamos remitirnos al texto legal vigente de una norma concreta enlazando al Boletín Oficial del Estado, al Catastro para ver la Certificación Catastral Descriptiva y Gráfica, al Registro de la Propiedad si se pudiera acceder on line, etc.

 

Este formato permitiría tener contenido estático e inmutable en la matriz digital, que sería exactamente la escritura y los documentos unidos tal y como estaban en el momento de la firma, pero también permitiría contenido dinámico, que sería el histórico de cada dato.

 

Ello implicaría sustituir el concepto de “documento unido” por el de “documento enlazado”, lo cual no sería obstáculo en ningún caso a conocer cuál era la versión de ese documento en el momento de la firma, pues, por muy dinámico que sea el contenido, lo cierto es que en el momento del consentimiento hay que congelar unos datos, que son los que realmente quedan incorporados a la matriz: lo que realmente integra el documento es el enlace, que es inmodificable, pero no el contenido enlazado. El resto sería con carácter meramente informativo. Pero útil, sin duda, y con aplicaciones hasta ahora impensables en materia probatoria, que redundaría en la eficacia y excelencia del documento público notarial.

 

La identificación también electrónica.

 

La identificación y el juicio de capacidad notarial seguiría siendo el mismo, con la misma esencia y los mismo medios, pero teniendo en cuenta que si a la identificación tradicional con el Documento Nacional de Identidad se añade el empleo de claves que sólo conoce el sujeto, dejando constancia de ello en la escritura, la seguridad aumenta y se disminuye la posibilidad de suplantación de identidad.

 

Junto con el documento electrónico de identidad, se podría añadir un sistema de identificación secundaria mediante huella dactilar, quizás incluso interconectado con la base datos del Cuerpo Nacional de Policía, que permita identificar de manera absoluta e inequívoca al sujeto, comprobar si existe algún tipo de indicio de actividad delictiva, si está incluido en listas nacionales o internaciones de sospechosos o condenados por actividades de blanqueo, terroristas, etc.

 

La firma electrónica de la matriz digital

 

Cuestión más controvertida es qué tipo de firma electrónica utilizar, teniendo en cuenta que esa firma siempre ha de ser creada en presencia física del Notario. Hay dos opciones: la firma electrónica común o la firma digitalizada manuscrita. 

 

La segunda plantea problemas en orden a la reproducibilidad de la firma, pues los datos biométricos de la firma digitalizada manuscrita (presión, velocidad, etc.), podrían quedar almacenados en la matriz. Siendo ésta electrónica, no habría problema de almacenamiento de dichos datos por el secreto de protocolo, pero sí habría que extremar el cuidado para que la representación gráfica de la firma y sus atributos biométricos no se reprodujeran bajo ningún concepto en las copias que circulen. La otra opción sería no almacenar los datos biométricos en la matriz. 

 

Esta forma, aunque en mi opinión menos interesante, tiene la ventaja de ser de más fácil implementación, pues el sujeto no es necesario que esté provisto de dispositivo de firma electrónica para consentir ante Notario. A pesar de eso, prefiero la primera de ellas, pues queda incorporada de manera clara y sin riesgo al documento, como ocurre con la del Notario, permitiendo exigir una firma electrónica cualificada que permita la identificación inequívoca.

 

Además, si la firma electrónica incluye atributos especiales, como la profesión del sujeto y si está activo, serviría para conocer esos datos y justificar, por ejemplo, la presencia de Letrado en un divorcio o el carácter de arquitecto de quien certifica la antigüedad de la obra.

 

Las copias autorizadas y simples.

 

Las copias de las escrituras también se verían afectadas. De hecho, igual que el concepto de matriz se ve afectado, también el de copia, puesto que el papel preponderante de la copia simple como documento informativo o de la copia autorizada como título de legitimación dejaría de existir. En efecto, si la matriz o una copia de la misma pudiera ser accesible desde cualquier navegador con un código de verificación, con un enlace protegido o con clave privada, desaparecería la necesidad de expedir copias simples. Un simple visionado on line sería suficiente. 

 

No obstante, la copia autorizada en soporte papel o electrónico no debería desaparecer, puesto que además de su consulta puede ser necesaria su reproducción o presentación ante autoridades o instituciones determinadas. Por eso la copia autorizada electrónica se debería transformar para ser una foto estática de la matriz digital en un momento determinado que debería sefuir expidiendo el Notario como hasta ahora, y hacer segura su circulación mediante Códigos Seguros de Verificación que se cotejen con el protocolo en la nube o mediante el uso de la tecnología blockchain.

 

Conclusión: existen ventajas y posibles inconvenientes.

 

Pese a no ser una exigencia inmediata, hay que estudiar con detenimientos todas las formas, las ventajas y los inconvenientes que podría suponer una transición a la matriz en todo o en parte digital. Entre las ventajas o innovaciones, podríamos enunciar las siguientes:

 

Una ventaja sería la posibilidad de que, mientras el Notario procede a la lectura de la matriz, el otorgante pueda ir prestando consentimientos individualizados para puntos clave de la escritura. Al menos para los que suponen una manifestación expresa del mismo, los que implican que ha tenido conocimiento de una advertencia hecha por el Notario o por la otra parte, el consentimiento al tratamiento de datos, o los que el Notario entendiera que son especialmente recomendables. A su vez, estos consentimientos individualizados podría valorarse que, por su especial interés o trascendencia, bloquearan la firma total o impidieran continuar con la lectura ordinaria de la escritura. De ese modo se permitiría una firma en momentos sucesivos, que finalizaría con la firma del documento en su conjunto. Debería aclararse, que cada firma produciría un efecto distinto: el consentimiento, como tal, sería único para toda la escritura y se prestaría al final, siendo los consentimientos intermedios bien manifestaciones expresas, bien simples muestras de recepción y comprensión de una información.

 

Otra de las puertas que podría abrirse es la posibilidad de tratar conjuntamente un mismo documento por dos notarios, creando una especie de “unidad de acto electrónica” que permitiera firmar un único documento de manera simultánea en varias Notarías, eliminando todos los problemas que produce la contratación a distancia. Este concepto sí requeriría un cambio legislativo importante y la delimitación concreta de hasta dónde alcanza la responsabilidad por el contenido del documento a cada Notario y el derecho a percibir retribución por arancel. Esta forma de actuar sobre la matriz no es nueva, es posible en Italia y en Francia  con ciertos matices. 

 

De hecho, una matriz digital permitiría sellar en tiempo todos y cada uno de los momentos de la escritura, lo cual podría redundar en apoyo de los consumidores y usuarios, pues quedaría de manera cierta e indudable fijado el momento en que, por ejemplo, la entidad de crédito ha remitido la minuta y una copia de la oferta vinculante de una operación de crédito a la Notaría, con justificación de comunicación al interesado de que puede acudir a examinar la escritura en un plazo determinado, no permitiendo la firma si no han pasado dichos plazos. O incluso esa comunicación podría ser realizada por el Notario de manera electrónica e incorporada al expediente. Eso no significa que el sellado en tiempo deba hacerlo en todo caso el Notario personalmente, habría actuaciones cuyo sello en tiempo sería automático, procedería directamente de la entrada en el servidor (comunicaciones con el Registro, por ejemplo). 

 

El papel timbrado con el que hoy se redactan las escrituras matrices sería ya innecesario, lo que podría exigir un cambio en la normativa fiscal. No obstante, apuesto que el sistema, lejos de desaparecer, lo que haría sería gravar con una cuantía fija el documento notarial. También sería necesario reformar el arancel, resultando ya obsoleto el minutar por folios.

 

Permitiría eliminar los sellos de seguridad y los de legitimaciones o legalizaciones y se facilitaría poder tramitar la apostilla electrónica. 

 

Entre los inconvenientes, si obviamos la necesidad de ciertos cambios y desarrollos legislativos, el riesgo, la inversión y el cambio de mentalidad, podemos destacar:

 

El primer inconveniente que aparce siempre es el de la seguridad informática, con la idea de que ningún sistema de almacenamiento es inmune a ataques, virus o pérdida de datos. Pero este es un inconveniente de difícil defensa cuando la mayoría de los datos y documentos administrativos de los ciudadanos son accesibles on line y cuando la tendencia al documento electrónico es un hecho en España y en Europa.

 

El problema del coste de mantenimiento del sistema es otro de sus grandes inconvenientes, concretamente el mantener constantemente funcionando el mismo, la encriptación, las copias de seguridad o la protección de datos. Pero también hay que tener en cuenta qué dejamos de costear: la encuadernación anual, los costes de impresión, los de alquileres de locales para almacenaje de protocolos antiguos, los de mantenimiento de los mismos, etc. 

 

También lo es el de la adaptación de los soportes o formatos para garantizar la retrocompatiblidad, pero no es más problema que el que cualquier empresa que guarde datos en la nube o en servidores propios. La emulación es la solución quizás más admitida para este punto.

 

Finalmente, apuntar que otro inconveniente de gran importancia es la posibilidad que se abriría de acceso al protocolo en su totalidad, ya sea consentido (por ejemplo por las Administraciones Públicas) o inconsentido (como vimos por problemas de seguridad). En este momento la disgregación del protocolo en tantas notarías como notarios existen y la concentración parcial en archivos de distrito entre 25 y 100 años de antigüedad hace inviable un acceso global, único y directo a todos los datos del protocolo notarial. Sin embargo la concentración de la totalidad del protocolo en un único archivo sometido a tratamiento como Big Data pondría fin a esa situación. De ahí la importancia en la fase inicial de diseño de la matriz electrónica y la elección de un tipo documental distinto, que requiera un tratamiento individualizado por el funcionario que la realiza desde el inicio mismo del expediente hasta los momentos posteriores de la firma, y que permita mantener la independencia y el control en el acceso por vía de alegación y valoración del interés legítimo. 

 

Cierre de la charla

 

No quiero ni puedo cerrar la charla sin hacer dos cosas. 

 

La primera, vista la necesaria interacción entre distintas ramas de la tecnología, es lanzar la idea de la creación de un grupo de I+D+i tecnológico en el se incluyan notarios de los que ya saben y de los que están aprendiendo, técnicos en programación y en sistemas. Una especie de laboratorio de ideas.

 

En segundo lugar, quiero agradecer a César Belda su implicación personal y corporativa en el proyecto, ya que ese apoyo ha sido clave para la celebración de estas Jornadas que, dicho sea de paso, han sido un éxito total. O más.

 

Quiero también agradecer al resto de compañeros que han estado ahí y especialmente a los Notarios que habéis venido hasta aquí. Espero que os haya merecido la pena. Muchos de ellos son del Grupo de Jurisprudencia que capitanea la identidad física de Justito Notario, y muchos de redes sociales.

 

Y por supuesto, y por último, a todos los Notarios Tuiteros, y muy especialmente a Paco, Pachi, Luis, Javier, Miguel, Jose Luis, a los Pedros, Pablo, Antonio, Rafa y Carlos y en general a todos los que estáis haciendo una labor enorme y en la sombra por el Notariado.

 

Los que me conocéis ya sabéis que solo hay una forma de despedirme: Que la Fuerza (tecnológica) nos acompañe.