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¿Qué ha pasado con los Notarios portugueses?

06 oct. 2014
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Los notarios en Portugal pasan por una crisis que amenaza el futuro directo de la profesión, tanto por la reducción de actos que deben ser documentados ante fedatario como por el aumento de competencia, pública y privada. Esto puede llevar a la desaparición de la actividad notarial, para dar lugar a un nuevo ordenamiento de corte anglosajón, sin tradición en Portugal, ni, realmente, en la mayor parte de Europa, pese a ser esa la idea última que subyace en modificaciones legislativas tan dispares como las recientemente comentadas sobre el notariado francés.

 

El paso de un notariado público a uno de tipo eminentemente privado.

 

En 1949, los notarios portugueses pasaron a ser funcionarios públicos, tanto en lo relativo a su régimen laboral como jurídico. Por tanto, ejercían su actividad como empleados del Estado, que les retribuía por sus funciones. Los primeros pasos hacia la privatización y liberalización comenzaron en 1995, pero tras varios intentos en diferentes Gobiernos, el camino de la privatización del notariado portugués fue recuperada por el Gobierno en 2003 y 2004, invitando a los notarios a cambiar la función pública por la actuación privada.

 

En ese sentido, la Ley 49/2003, de 22 de agosto, concedió autorización legislativa para el desarrollo de la normativa necesaria para garantizar la modernización del notariado portugués, y ubicarlo definitivamente en la tipología de notariado latino-germánico. El desarrollo normativo se configuró con la aprobación de los Decretos Leyes 26/2004 (que aprueba el vigente Estatuto del Notariado, norma básica de organización del notariado portugés) y 27/2004 (que aprueba el Estatuto de la Orden de Notarios), ambos de 4 de febrero, junto con la Tabela de Precios aprobada por la Portaria Número 385/2004, de 16 de abril (que regula el arancel notarial).

 

Configuración del notariado en la reforma de 2004

 

Por una parte, el Estatuto de la Orden de Notarios crea la Ordem dos Notários Portugeses, una entidad independiente de los órganos del estado, que goza de personalidad jurídica y representa al notariado portugués. El ejercicio de la actividad depende de la inscripción en la Orden, que es posible únicamente a quienes acrediten haber obtenido el título de notario.

 

Por otra parte, el Estatuto del Notariado configura al notario como simultáneamente un oficial público que confiere autenticidad a los documentos y un profesional liberal que actúa de forma independiente, imparcial, y por la libre elección de los interesados, siendo su naturaleza pública y privada inescindible. Se establece un numerus clausus de licencias que se basan en competencia territorial, y se especifica que las funciones notariales se ejercerán en exclusiva, siendo incompatibles con cualquier actuación remunerada pública o privada.

 

Como contenido de fondo, en esta normativa de desarrollo se consumó una transferencia de competencias de los notarios públicos a los notarios privados, sin añadir o eliminar nada de envergadura al régimen existente, para que se ejercieran con la mayor eficacia que dan los profesionales liberales y el sometimiento a competencia.

 

Además, se articuló para ello un periodo transitorio para la adaptación del notariado al nuevo régimen previendo la norma que en el plazo de dos años los antiguos notarios eligieran o bien adaptarse al nuevo régimen, o bien integrarse como funcionarios en la Dirección General de los Registros y del Notariado. La mayoría de ellos optó por pasar al sector privado y trabajar como autónomos y profesionales liberales.

 

Como dice la página web oficial de la Ordem dos Notários de Portugal, esa privatización, durante los años siguientes hizo que se modernizara el notariado y se pasó de una relación pública a una nueva y privada en que priman los conceptos de servicio y relación con clientes. Añade que el notariado portugués pasó a tener una representación digna en las organizaciones internacionales notariales.

 

El procedimiento notarial, en síntesis, no es muy diferente del nuestro: cita de las parte con el notario, sigue con la recogida de documentación, obtención de certificados necesarios (inmobiliarios, por ejemplo), verificación de pago de impuestos o licencias, verificación de titularidad, redacción de escritura, pago de los impuestos que genera el acto y finalmente el acto de la firma, con dación de fe sobre la identidad, capacidad y legitimación de las partes. Posteriormente entrega copia a los interesados, lo comunica a la Administración competente de Finanzas y lo presenta al Registro, lo cual es obligado en Portugal.

 

Las reformas de 2006-2007 cambiaron radicalmente la configuración del notariado.

 

No parece que ese intento de modernización y de adaptación haya sido un éxito para el notariado portugués, ya que con la transformación del modelo que se produjo, se acompañaron una serie de medidas que desnaturalizaron la función notarial y el sistema de transmisión inmobiliaria.

 

En dichas reformas, la seguridad jurídica ha quedado completamente en segundo plano, ya que según comentan compañeros portugueses, el legislador ha querido renunciar a ella para, presuntamente, favorecer la lucha contra la burocracia, mediante una serie de medidas que tenían por objeto eliminar formalidades y los supuestos de documentación pública en el sistema portugués

 

A partir de 2007, con el Decreto Ley 263A/2007 de 23 de julio, el Estado creó unos procedimientos más rápidos y baratos denominados Casa Pronta, Balcão das Heranças e Balcão do Divórcio com Partilha, en virtud del cual los particulares podían ahorrarse algunos de los pasos necesarios para la transmisión inmobiliaria mediante un procedimiento abreviado, que permite que el titular registre directamente la transmisión. Por tanto, se elimina el doble control de legalidad para esos actos y se traslada a uno sólo, que opera en el Registro. 

 

La modificación en derecho mercantil eliminó el documento público.

 

Otra de las medidas es la denominada Empresa na Hora, que permite la constitución inmediata de sociedades en una ventanilla única. Esto, unido al debilitamiento del sistema del Registro Mercantil, ha generado falta de credibilidad de este Registro

 

La razón de esta afirmación es que casi todos los actos de derecho mercantil no necesitan ningún soporte documental público, como la transferencia de acciones, nombramiento de administrador, modificación de estatutos de una sociedad, etc. Se ha eliminado en todos estos casos el control de legalidad, no pudiendo ni siquiera el encargado del Registro denegar su inscripción aunque aprecie nulidad. Por tanto, si la documentación que accede al Registro es mala, la publicidad del Registro es también mala.

 

Paralelamente, se crean unas oficinas públicas para tramitar todos esos actos, con la idea de que esa oficina sea una ventanilla única que evite a los clientes desplazamientos y pérdidas de tiempo. Lo que no comenta dicha reforma, es que todos esos actos no los realizaba el cliente, sino el propio notario, al menos en la transmisión onerosa de bienes inmuebles.

 

La modificación también afectó al arancel.

 

Finalmente, se introduce además una modificación arancelaria de gran calado, que fija el siguiente régimen: El Registro de una finca serán 250 euros. El procedimiento Casa Pronta será de 325 euros, dentro de los cuales se incluye el Registro, por lo que el beneficio que se obtiene por un acto es de 75 euros.

 

La cuestión es todavía peor para el notariado portugués, pues si ese procedimiento se realiza en sede notarial, y no en esa ventanilla pública, de los 75 euros de beneficio se deben descontar 15 euros de certificaciones que el notario debe abonar,  además descontar el IVA de la operación, que es el 21%, restando un beneficio de 49,50 euros. Esto significa que el Estado cobra, por su acto de monopolio 250 euros, más impuestos, y el notario 49,50 euros, por lo que la desproporción es enorme, y la posibilidad efectiva de concurrir al otorgamiento de dichos documentos prácticamente nula. Además, cuantos más inmuebles se transmiten en la misma escritura, menor es el beneficio por transmisión.

 

Las competencias notariales actuales son escasas.

 

Según comenta António Jorge dos Santos Batista da Silva, Notario del Cartório Notarial da Maia y que fue Vicepresidente de la Ordem dos Notários, a quien agradezco la ayuda para la confección de este post, el notario tradicional portugués, además de los problemas comentados antes sobre los procedimientos de Casa Pronta, Balcão das Heranças e Balcão do Divórcio com Partilha y Empresa na Hora, tiene problemas derivados de la concurrencia forzosa:

 

-Sólo conserva en exclusiva las divisiones contenciosas por muerte o divorcio, testamentos y poderes irrevocables. 

 

-Comparten con los notarios estatales las declaraciones de herederos, justificaciones de propiedad para inscribir en el Registro de la Propiedad (por ejemplo, por usucapión) y la constitución de asociaciones.

 

-Comparten, además de con estos con otros profesionales (abogados, procuradores, conservadores de hipotecas, etc.) la compra y venta de propiedades, acciones, donaciones, propiedades horizontales, reconocimiento de firmas, poderes, hipotecas, constitución de la sociedad, etc. La razón de esa concurrencia es que se acabó con la obligatoriedad de la escritura pública para la transmisión de inmuebles, pudiendo ser realizada mediante documento privado autenticado.

 

Con ese conjunto de normas, lo que ha hecho es, por una parte vaciar de funciones al notariado, y por otra añadir elementos de concurrencia con otras profesiones. Por eso, incluso en algunos documentos se habla de una verdadera expropiación de la figura y régimen del notario, y de un perjuicio financiero enorme, pues se hicieron grandes inversiones para pasar de la forma pública a la privada.

 

Respuesta del notariado portugués.

 

La respuesta del notariado portugués, según dice el compañero antes citado, ha sido la inversión para mejorar los servicios, creando también una ventanilla de servicios integrados con los clientes para cualquier tipo de negocio.

 

Por ejemplo, para competir con el procedimiento Casa pronta, la Ordem dos Notarios desarrolló el sistema Casa Simples, Casa Segura, que consiste en un servicio personalizado y altamente cualificado y sin ventanillas, con buenas instalaciones y tecnología apropiada, donde se pueden realizar todas las operaciones relativas a los contratos, incluyendo la compra y venta de la casa, con o sin un préstamo, en un solo lugar: el notario. 

 

No obstante, y pese a esos importantes esfuerzos, la situación por la que atraviesa el notariado portugués es, como se ve, bastante complicada.