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¿Existe regulación de blockchain en la Unión Europea?

05 dic. 2017
BlockchainEnLaUniónEuropea

La cadena de bloques está en todas partes. Cada vez surgen más observatorios, jornadas, charlas y simposios en los que blockchain es la pieza clave de la discusión. Cada vez hay más aplicaciones de las criptomonedas y de la cadena de bloques. Cada vez nos enteramos de su uso en relación a negocios más o menos peculiares. En definitiva, cada vez hay más interés en  conocer más sobre eso de la cadena de bloques.

 

Hasta hace relativamente poco, estas cuestiones e iniciativas quedaban normalmente en debates sobre visiones de futuro más o menos realistas, pero ahora la dirección de las reflexiones está cambiando rápidamente, pasando de un objetivo de implantación en el sector privado a un objetivo expansivo en el seno del sector público. 

 

Se da por hecho que el sector privado está adoptando, a su ritmo, la cadena de bloques, y se asume que la verdadera implantación definitiva se facilitará enormemente con la adopción de dicha tecnología por el sector público. Por ello, donde antes se reunían técnicos para valorar aplicaciones de la cadena de bloques, digamos, privadas, ahora se reúnen instituciones públicas, incluso internacionales o supranacionales, entre sí y también con conocedores del mundo blockchain, para valorar sus posibilidades de uso en áreas de la administración pública en general y en la prestación de servicios públicos en particular. 

 

Paralelamente, es común que en dichos foros se estudie de manera seria los efectos legales y posibles enfoques regulatorios para blockchain, para dar cobertura legal y seguridad jurídica a la cadena de bloques y al uso e intercambio de las criptomonedas, de modo que tanto el sector privado como el público puedan implantar soluciones basadas en blockchain con garantías.

 

 

Aproximación a la regulación de blockchain en las instituciones europeas

 

 

Al contrario de lo que sucede en España, donde el Ministerio de Turismo, Energía y Agenda Digital no tiene excesiva prisa por afrontar los retos que plantea blockchain, en la Unión Europea sí existen iniciativas y foros institucionales que se preocupan por la trascendencia social y jurídica de dicha tecnología. 

 

El sentido que de momento se da a esta intervención y reflexión institucional europea no es la de la regulación de la tecnología en sí misma, sino los usos de la misma y la fijación de un marco legal seguro y estable que permita que dicha tecnología se desarrolle plenamente, lo cual se conoce como RegTech (Regulatory Technology).

 

 

¿Hacia una regulación europea de las criptomonedas?

 

 

Indudablemente, lo primero que plantea dudas y problemas a las administraciones europeas es el creciente uso de las criptomonedas y los problemas colaterales de su uso, como por ejemplo su carácter o no de medio de pago, su fiscalidad o su incidencia en la normativa de blanqueo de capitales. 

 

Sin embargo, a principios de 2016 el Parlamento Europeo decidió no regular las criptomonedas de manera global y general hasta que no se tuviera un conocimiento mayor de las mismas, si bien sí que ha decidido sobrevenidamente comenzar a regularlas en ciertos aspectos digamos más críticos, como vamos a ver. 

 

En primer lugar, durante el primer trimestre de este 2017 hemos conocido que la Comisión Europea pensaba incluir en la propuesta normativa sobre limitación de pagos en efectivo los pagos mediante criptomonedas, a desarrollar en 2018, pues entiende que las restricciones deben ser aplicables a cualquier medio de pago que permita al anonimato, quedando así asimiladas por ejemplo a los pagos en metálico.

 

Esta iniciativa se suma a otras, como la de incluir en la normativa de prevención de blanqueo de capitales referencias expresas a las criptomonedas, lo cual cristalizará en la Cuarta Directiva (4AMLD), según consta en la Propuesta publicada, por lo que puede ser que el Parlamento Europeo esté reconsiderando su postura y si bien no regule de manera separada y global las criptomonedas, sí comience a regular ciertos aspectos de las mismas.

 

Concretamente, la Cuarta Directiva será aplicable a los intercambios de moneda virtual, sometiendo a la normativa de prevención de blanqueo de capitales, y por tanto convirtiendo en sujetos obligados a quienes ejerzan de manera profesional y principal esta actividad de cambio entre monedas virtuales y dinero fiat (quedan excluidos los cambios exclusivamente entre monedas virtuales), lo que supone someterlos a las obligaciones de conocimiento del usuario (KYC o Know Your Costumer), a vigilar las transacciones y a informar de actividades sospechosas.

 

Por tanto, ya vemos que en un escaso espacio temporal se ha pasado de no regular las criptomonedas a que tengan un protagonismo importante en unas normas tan relevantes y trascendentes como las de prevención de fraude fiscal y de blanqueo de capitales, lo que supone de manera inequívoca que la preocupación de la Unión Europea tiende a la regulación. Que acierte o no en sus planteamientos y soluciones es otra cosa, que desarrollaremos en otros posts.

 

 

El Mercado Único Digital y la cadena de bloques

 

 

Pero no solo la preocupación sobre el mal uso de las criptomonedas es lo que relaciona a las instituciones europeas con blockchain. Del mismo modo que institucionalmente desde la Unión Europea se plantean iniciativas legislativas en cuestiones como la Computación en la Nube o el Internet de las Cosas en el seno de la normativa sobre Mercado Único Digital (Digital Single Market), también blockchain está presente en el reto que para la Unión Europea supone la digitalización. 

 

Por ejemplo, ya se mencionaba el potencial de blockchain en la revisión de la estrategia fijada en 2015 del Mercado Único Digital y, durante los años 2016-2017 con el Horizonte 2020 en el punto de mira, se abrió por la Comisión Europea un periodo de propuestas y aportación de fondos para el desarrollo de una plataforma de hardware y software que fuera íntegramente distribuida, que evite centralización de almacenamiento de datos, resistente al malware y al hacking, basada en sistemas P2P o en blockchain.

 

 

¿Blockchain puede cambiar nuestras vidas?

 

 

En febrero de 2017 el Parlamento Europeo publicó un informe con el sugerente título de “Cómo blockchain puede cambiar nuestras vidas”, en el que analizaba el positivo impacto que la tecnología blockchain podría tener en materias tan dispares como la protección de derechos de propiedad intelectual y patentes o el voto electrónico. 

 

Es de especial interés la parte que trata de los smart contracts y de cómo la automatización de estos acuerdos programados electrónicamente puede ser esencial para el desarrollo de blockchain, y viceversa, aunque no sólo se refiere a los típicos acuerdos comerciales entre partes y a las clásicas figuras como el préstamo o los seguros, sino que también menciona la automatización de la sucesión y de la herencia, especialmente de la herencia digital.

 

En este sentido, refleja la conocida discusión acerca de si el código es (o puede ser) Ley: si los smart contracts pueden ser autoprogramables y autoejecutables, una interpretación extrema los alejaría en cierto modo de las tradicionales normas nacionales y sistemas jurídicos, aunque por otro lado se defienda que esa interpretación supone demasiada rigidez en la materia contractual, pues no todas las variables iniciales o sobrevenidas de un acuerdo pueden ser sometidas a un algoritmo. 

 

De hecho, el informe se centra más en su encaje dentro de los sistemas legales, haciendo una llamada a nuevas formas y enfoques legales que surgirán con la proliferación de smart contracts, como el arbitraje en caso de bugs o defectos de codificación, la responsabilidad legal de los programadores de dichos contratos o la necesidad de garantizar la validez y ejecutividad legal dentro de los sistemas nacionales, así como el cumplimiento de requisitos inexcusables, como los fiscales.

 

Pero no se queda ahí el informe, puesto que también plantea que utilizando esta tecnología, se abra las puertas a que actores que están fuera del sistema público estatal provean servicios hasta ahora reservados al mismo, poniendo el ejemplo claro de los servicios notariales y de identificación digital de los sujetos. 

 

Concretamente, dice que la combinación de un sellado de tiempo con la firma digital en una cadena de bloques accesible al público puede generar grandes beneficios para los usuarios (pone como ejemplo expreso los registros de la propiedad, licencias comerciales o certificados de nacimiento) con una menor dependencia de abogados, notarios, funcionarios públicos o terceros.

 

Pese a esa afirmación, es cierto que también dice que los usuarios de dichos sistemas deberán buscar una vía de almacenar no solo los hashes de los documentos sino también los documentos  electrónicos contrastables, y que la complejidad de los sistemas legales actuales no permite automatizar totalmente la actividad prescindiendo de la figura controladora del gate keeper.

 

 

Blockchain y el territorio FinTech

 

 

En marzo de este año 2017 también se conoció el respaldo que el Parlamento Europeo presta a la cadena de bloques en las enmiendas al documento “FinTech: the influence of technology on the future of the financial sector”, en el que solicita expresamente de la Comisión Europea que promueva activamente la expansión del uso de blockchain en el terreno FinTech, que tenga en cuenta el alto consumo energético que produce la minería de bloques y que monitorice el empleo de dichas tecnologías para fines ilícitos, fraudulentos o de blanqueo de capitales.

 

Concretamente, encontramos afirmaciones como que blockchain no es solo una tecnología, también es una infraestructura adecuada para simplificar las complejas transacciones financieras y comerciales B2B y B2C, para el desarrollo de monedas virtuales que permiten la transferencia de valor (lo que llama Blockchain 1.0) y también el marco ideal para el desarrollo de Smart Contracts (lo que llama Blockchain 2.0), que abren un amplio rango de posibilidades necesario para la expansión de FinTech tanto respecto de la parte oferente como de la aceptante en las transacciones financieras.

 

Como otro ejemplo, en mayo de este año 2017 se produjo un evento conjunto en Bruselas entre la STOA (el grupo de Valoración de Opciones Científicas y Tecnológicas del Parlamento Europeo) y la DG CONNECT (Dirección General de Sociedad de la Información y Medios de Comunicación de la Comisión Europea) en el que se departió, entre otras cuestiones, sobre la posibilidad o necesidad de una regulación legal para blockchain. 


Se parte de la idea de que la tecnología de contabilidad distribuida que representa blockchain está cada vez más claro que va a suponer un cambio en el modo de relacionarse con los demás, no solo por las criptomonedas que la utilizan como base, sino por otros sectores dentro de FinTech (sector financiero), InsurTech (sector seguros), LegalTech (sector legal) o PropTech (sector de la propiedad), así como de los Smart Contracts.

 

 

¿Hacia una regulación europea de la cadena de bloques?

 

 

Finalmente, también se ha conocido durante la primera mitad de este año que la Comisión Europea contará con su propio Observatorio y Foro cuyo objeto será tanto informar como asistir en las materias de blockchain, DLT y smart contracts, en el que invertirá 500.000 euros en dos años. Este foro se diferencia de otros europeos, como EDCAB, en que la iniciativa de su creación y su fundación se enmarcan íntegramente en terreno institucional.

 

Sus objetivos son: identificar iniciativas relevantes y monitorizarlas; analizar desarrollos,  tendencias y valorar riesgos y oportunidades; explorar casos de uso de blockchain en FinTech; proveer de consejo y soporte para las iniciativas que surjan de la Comisión y facilitar un foro que permita a los interesados, autoridades, supervisores y reguladores intercambiar opiniones.

 

Las especificaciones de la propuesta de la Comisión para la financiación pueden consultarse aquí, entre las que encontramos interesantes manifestaciones, como las relativas a la necesidad de realizar las actividades de observación vistas por ejemplo en el desarrollo de Ethereum, de las ICO (Initial Coin Offering) sobre emisión de tokens o sobre la relación del derecho al olvido con blockchain.

 

 

Los notarios también hablan de blockchain

 

 

Pero no solo en el seno de los órganos institucionales de la Unión Europea se habla de blockchain. Los notarios también están tomando posiciones en relación a la cadena de bloques, tanto desde un punto de vista interno como internacional.

 

En España, tenemos las aportaciones en los blogs notariales que tratan tema tecnológicos, en el que podemos incluir los artículos de Luis Fernández-Bravo Francés, Javier González Granado, Itziar Ramos, Francisco Rosales y yo mismo. También se han dictado Conferencias en algunos Colegios Notariales, como la de Ramón José Vázquez en el Colegio Notarial de Cataluña o la Manuel González-Meneses en el Colegio Notarial de Madrid, estando también otras previstas en otros Colegios Notariales.

 

Pero quizás la mejor referencia sea el éxito de las Jornadas NotarTIC celebradas en Sevilla en el año 2016, que recibieron el Premio Enatic a la Innovación Jurídica ese mismo año, encontrando entre los temas principales de las ponencias la visión notarial de acerca de la trascendencia de la cadena de bloques, la identidad digital y los contratos inteligentes.

 

En cuanto a los notarios europeos, desde el Consejo de Notariados de la Unión Europea (CNUE) se está estudiando también la materia. Como muestras, primero la invitación que se realizó a CNUE en la 18ª Conferencia Anual del Banco Mundial de 2016, que tuvo como representante notarial europeo al Notario alemán Dominik Gassen, Presidente del Grupo de Trabajo de Nuevas Tecnologías, con una conferencia  junto con Maurice Barbieri relativa a la incidencia de blockchain en los registros inmobiliarios. Segundo, el Cuarto Congreso de los Notarios de Europa que tuvo lugar en Santiago de Compostela en octubre de 2017 trató, entre otras cosas, en su Tema 1 la visión notarial europea en materia blockchain, siendo la ponencia del notariado español, que tuve la ocasión de poder exponer, sobre la materia.

 

Finalmente, también el notariado internacional está estudiando esta cuestión. Desde la Unión Internacional del Notariado Latino (UINL) ya se debatió la cuestión en el 28 Congreso Internacional celebrado en París en octubre de 2016, en el que yo mismo tuve el honor de poder representar al Notariado español, tratando la cuestión de la circulación de las copias electrónicas notariales y blockchain. Más recientemente, este año 2017, también Enrique Brancós ha tratado la cuestión en una jornada de debate organizada en Tiblisi sobre blockchain y el papel del notario.