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Las voluntades digitales en la Ley 10/2017, de 27 de junio de Cataluña

09 ene. 2018
VoluntadesDigitales

Finalmente, tras meses de tramitación, ya tenemos dispone la versión definitiva de la normativa catalana que pretende regular la denominada “herencia digital”, sobre la que tuve ocasión de escribir dos post con el análisis del anteproyecto (aquí el primero y aquí el segundo).

 

El anteproyecto ha cristalizado en la Ley 10/2017, de 27 de junio, de las voluntades digitales y de modificación de los libros segundo y cuarto del Código civil de Cataluña, cuyo texto puede consultarse en este enlace.

 

La mayor parte del texto respeta el anteproyecto, pero existen algunas modificaciones que deben ser objeto de mención, de modo que para evitar repeticiones innecesarias, tomaré como base las conclusiones de los dos posts enlazados e indicaré si hay alguna novedad o modificación en los mismos.

 

 

El preámbulo de la norma y la realidad social

 

 

Comenzaba el Preámbulo por decir algo obvio: que las personas cada vez más están presentes en redes sociales y en Internet. Ahora viene a decir lo mismo pero con otros conceptos, más amplios. Se habla de “entornos digitales” y de “huella digital”.

  

 

¿Qué son las voluntades digitales?

 

 

Se matiza la definición de voluntades digitales para el caso de muerte en el artículo 411-10.1 del Código Civil de Cataluña, como las disposiciones establecidas por una persona para que, después de su muerte, el heredero o el albacea universal, en su caso, o la persona designada para ejecutarlas actúe ante los prestadores de servicios digitales con quienes el causante tenga cuentas activas. Se he eliminado la mención al legatario y al ejecutor digital, sustituyéndolo por la figura de la persona designada.

 

Se mantiene la idea de que las voluntades digitales única y exclusivamente tratan de fijar un interlocutor con los prestadores de servicios digitales para que sus cuentas vayan desapareciendo, y de hecho, mantiene el artículo 411-10.2 del Código Civil de Cataluña a título ejemplificativo la posibilidad de comunicar el fallecimiento al prestador de servicios, solicitar la cancelación de cuentas activas y que ejecuten las cláusulas contractuales o que se activen las políticas fijadas para los casos de defunción de los titulares, incluso si procede solicitar que se entregue una copia de los archivos digitales que se encuentren en sus servidores.

 

En el texto definitivo no se definen de manera separada las voluntades digitales para el caso de apoderamiento en el artículo 222-2.4, simplemente diciendo que el poderdante puede establecer la gestión de sus voluntades digitales y su alcance para que, en caso de pérdida sobrevenida de la capacidad, el apoderado actúe ante los prestadores de servicios digitales con quienes el poderdante tenga cuentas activas a fin de gestionarlas y, si procede, solicitar su cancelación. En la medida de lo posible, el poderdante también ha de poder conocer las decisiones sobre las cuentas activas que deba adoptar el apoderado y participar en ellas. 

 

Se ha eliminado la posibilidad que se recogió en el texto del anteproyecto de que si no hay voluntades digitales, el apoderado podrá comunicar a los prestadores de servicios la incapacidad de la persona y solicitar la cancelación de las cuentas activas, incluso las que tengan contenido patrimonial si, en este caso, obtiene autorización judicial.

 

 

Formalización de las voluntades digitales y relación con la sucesión ordinaria

 

 

Dice en el artículo 411-10.3 que las voluntades digitales podrán formalizarse en testamento, codicilo o memorias testamentarias o en documento inscribible en el Registro de voluntades anticipadas siempre y cuando la persona no haya otorgado disposiciones de última voluntad. 

 

En el mismo sentido, el artículo 421-24 dice que la designación de la persona física o jurídica encargada de ejecutar las voluntades digitales puede hacerse en testamento, en codicilo o en memoria testamentaria y, en defecto de estos instrumentos, en un documento de voluntades digitales. En cualquier caso, puede hacer constar la persona o personas físicas o jurídicas a las que quiere que se comunique la existencia de las voluntades digitales.

 

Reitera la idea el artículo 421-2.2 al decir que en el testamento puede contener las voluntades digitales del causante y la designación de una persona encargada de su ejecución. En defecto de designación, el heredero, el albacea o el administrador de la herencia pueden ejecutar las voluntades digitales o encargar su ejecución a otra persona.

 

Sea cual fuere la forma, en el artículo 411-10.4 se mantiene la idea de que las voluntades digitales se pueden modificar y revocar en cualquier momento y se aclara expresamente que no produce efectos si existen disposiciones de última voluntad. Como ya comentamos, esa solución es la lógica, pues es el heredero, el continuador de la personalidad jurídica del causante, el que debe estar facultado para actuar, y cuando exista testamento, codicilo o memoria testamentaria, ésta prevalecerá sobre el documento de voluntades digitales.

 

A falta de voluntades digitales, el número 5 dice que el heredero o el albacea universal serán los encargados de actuar, matizando el número 6 que si el causante no lo ha establecido de otro modo en sus voluntades digitales, la persona a quien corresponde ejecutarlas no puede tener acceso a los contenidos de sus cuentas y archivos digitales, salvo que obtenga la correspondiente autorización judicial.

 

Por otro lado, el artículo 411-10.7 que los gastos originados por la ejecución de las voluntades digitales corren a cargo del activo hereditario.

 

 

La ejecución de voluntades digitales como modo sucesorio

 

 

En el artículo 428-1.1, tras definir el modo sucesorio, se aclara que el modo también puede consistir en imponer la ejecución de las voluntades digitales del causante. 

 

 

Creación de un Registro administrativo de voluntades anticipadas

 

 

Como hemos visto, se mantiene la posibilidad de hacer testamento pero a la vez se crea un Registro de voluntades digitales en la disposición adicional tercera del libro cuarto del Código civil de Cataluña, que incluye la inscripción de todos los documentos de voluntades anticipadas, pero sigue sin matizar la norma si sólo se refiere a los documentos mortis causa o también los apoderamientos. La disposición final quinta del libro cuarto del Código civil de Cataluña se remite, como estaba previsto, a un futuro desarrollo reglamentario en relación a la organización, el funcionamiento y el acceso al Registro.

 

Como ya se dijo en los posts enlazados, del contenido de la disposición adicional tercera parece que sólo los documentos mortis causa pueden tener acceso. Dice la norma que:

 

1. Se crea el Registro electrónico de voluntades digitales, adscrito al departamento competente en materia de derecho civil por medio del centro directivo que tenga atribuida la competencia. 

2. En el Registro electrónico de voluntades digitales se inscriben los documentos de voluntades digitales. 

3. El acceso al Registro electrónico de voluntades digitales está reservado al titular otorgante y, una vez muerto el titular, a las personas que se mencionan en los apartados siguientes, siempre y cuando acrediten, mediante el certificado de actos de última voluntad, que el causante no ha otorgado disposiciones de última voluntad. 

4. Una vez muerto el titular, las personas que acrediten un interés legítimo pueden solicitar un certificado relativo a la existencia o no de un documento de voluntades digitales inscrito en el Registro electrónico de voluntades digitales. A solicitud de la persona interesada, si el causante no dispuso otra cosa, el certificado puede extenderse a la identificación de las personas designadas para la ejecución de las voluntades digitales. 

5. Sin perjuicio de lo dispuesto por el apartado 4, los certificados relativos al contenido de las voluntades digitales inscritas en el Registro electrónico de voluntades digitales, una vez muerto el titular, únicamente pueden solicitarlos las personas designadas para la ejecución de las voluntades digitales y solo pueden entregarse a estas personas. 

6. El Registro electrónico de voluntades digitales, si le consta la muerte de un otorgante, puede comunicar de oficio la existencia de voluntades digitales inscritas a las personas designadas para su ejecución, de acuerdo con lo que se establezca por reglamento.»

 

 

Menores e incapacitados en la Red: facultades de padres y tutores

 

 

Se mantiene la habilitación de representación o actuación que se recoge para los tutores en la modificación artículo 222-36.3 y para los padres en la modificación del artículo 236-17.5 del Código Civil de Cataluña, ambos prácticamente con idéntico texto, que implica que deben velar por que la presencia del tutelado o del hijo en potestad en los entornos digitales sea apropiada a su edad y personalidad, a fin de protegerlo de los riesgos que puedan derivarse. Los tutores o progenitores también pueden promover las medidas adecuadas y oportunas ante los prestadores de servicios digitales y, entre otras, instarlos a suspender provisionalmente el acceso de los tutelados o hijos a sus cuentas activas, siempre y cuando exista un riesgo claro, inmediato y grave para su salud física o mental, habiéndolos escuchado previamente. 

 

Con relación a la cancelación de cuentas digitales a instancia del tutor, del administrador patrimonial o especial o de los progenitores, dice el artículo 222-43.1 que será necesaria autorización judicial para pedir a los prestadores de servicios digitales la cancelación de cuentas digitales, sin perjuicio de la facultad de instar a su suspensión provisional. 

 

Del mismo modo que sucedía en la última versión del anteproyecto, no se contempla expresamente la facultad de progenitores o tutores relativa a la solicitud de copia de los archivos digitales del menor o tutelado, que sí existe con carácter general en el artículo 411-10.2 del Código Civil de Cataluña para las disposiciones mortis causa.