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Cómo hacer un acta notarial de redes sociales e internet

24 nov. 2014
Actas Redes

Hace poco traté en este post los efectos jurídicos de las actas notariales relacionadas con redes sociales, concluyendo que, pese a todas las dificultades, en ocasiones puede ser conveniente realizar una actuación notarial sobre contenido de internet o redes sociales, correspondiendo después, en su caso, a la otra parte afectada o al Juez valorar sus efectos.

 

Completando lo dicho, lo cierto es que la actuación notarial no se puede desarrollar exclusivamente en actas relativas redes sociales: las actas notariales pueden ser de utilidad en todas las páginas en las que se vierten opiniones y comentarios, o en las que se formulen ofertas comerciales, como en páginas web comerciales. También en relación a comunicaciones electrónicas como el e-mail, mensajes de móvil o chats.

 

Dicho de otro modo: Cualquier comunicación electrónica, página web o red social pública que una persona quiera reproducir mediante acta, es susceptible de ser documentada notarialmente y, por tanto, de producir efectos jurídicos. Ciertamente, si la red social o la web es privada, las actas notariales encuentran un escollo importante, que es precisamente el choque con la normativa de protección de datos, de lo cual trataremos más detalladamente en otro post. 

 

Con esta salvedad, no debemos perder de vista que el hecho de documentar notarialmente un suceso que ocurre en Internet no lo convierte en verídico, pero sí tiene unas consecuencias directas e indirectas que deben ser tuteladas.

 

Es obvio decir que el notario no es un perito informático y que, de momento, no tenemos acceso, como colectivo notarial, a un software ni hardware seguro propio que permita practicar nosotros mismos prueba forense informática, pese a que sí existen soluciones muy interesantes de terceros que sí proporcionan validez forense informática. 

 

Es fundamental el conocimiento internet en general y de las redes sociales en particular.

 

Pese a ello, las actas notariales de internet pueden ser hechas con mayor o menor acierto: No es lo mismo decir “me he metido en el whatsapp de este teléfono” que identificar éste por su IMEI, SIM y número de teléfono asociado. 

 

La consecuencia directa es que, para hacer este tipo de actas es conveniente un conocimiento tecnológico suficiente que permita al profesional conocer cómo funcionan las redes sociales, las páginas web e incluso los dispositivos que se emplean para su visualización. De ello dependerá la decisión sobre si se puede o no hacer el acta, de qué extremos o con qué valor. Por ejemplo, las cuestiones sobre privacidad que comenta antes, que deben ser identificadas por el notario.

 

Además, a mayor conocimiento, mayor especialidad tendrá el acta y más se adaptará a lo que el interesado quiere constatar. Y me consta que actualmente muchos notarios tienen unos conocimientos suficientes para hacer con garantías estas actas.

 

Por eso, me atrevo a dar una especie de esquema de un acta de internet y redes sociales, que incluye todas las comunicaciones electrónicas que por cualquier red social o página web se pueden hacer. Por supuesto, no es completo ni absoluto, y de hecho a medida que se van perfeccionando las técnicas informáticas para el usuario final, más datos se pueden obtener del funcionamiento de las redes para su constatación en acta.

 

Lo primero que procede es constatar la fecha y hora exacta de inicio de las actuaciones, del mismo modo que al terminar se consignarán los mismo extremos. Todo ello sin perjuicio de que alguna de las actuaciones, como las capturas de pantalla, lleven su correspondiente sellado en tiempo.

 

Identificación del soporte físico en que se presenta la información.

 

El siguiente paso es identificar el soporte que presenta el interesado. La mayor parte de las conexiones a redes sociales se realizan por medio de un dispositivo móvil, ya sea smartphone o tablet, pero no hay problema en admitir un ordenador.

 

El soporte también podrá ser el propio ordenador o dispositivo móvil del notario, si lo que hace el interesado es requerirlo para que, desde su dispositivo, acceda a una determinada red social mediante el uso de su nombre de usuario y contraseña o a una página web pública.

 

En cualquier caso, habrá que identificar debidamente dicho soporte físico, incluyendo número de serie, y determinar si tiene acceso a red telefónica y a datos, por ejemplo, entre otras, acceso a red 3G o 4G. Este punto es importante, porque la transferencia de información por esa vía está asociada a un número de teléfono, por lo que habrá de dejar constancia el acta de ese número. Si lo tiene, es imprescindible hacer constar IMEI y SIM, en su caso. 

 

Debo recordar aquí que los conceptos de IMEI y SIM son complementarios: Mientras que el IMEI identifica, por decirlo así, al terminal, la tarjeta SIM identifica al titular del terminal. El IMEI es un código grabado en el terminal móvil que identifica al aparato a nivel mundial, y es transmitido por el aparato a la red al conectarse a ésta. La tarjeta SIM es una tarjeta que almacena de forma segura la clave del usuario del terminal, que también se identifica ante la red. En principio, cada teléfono tiene una ranura para insertar una tarjeta SIM, pero hay teléfonos denominados MultiSIM que permiten tener dos o más tarjetas, lo que deberá tenerse en cuenta a la hora de plantear el acta.

 

Actualmente, es posible cambiar la línea de un terminal a otro simplemente cambiando la tarjeta SIM, pero ya hay iniciativas de una tarjeta SIM universal, como la Apple SIM que permiten cambiar de operador sin tener que cambiar de tarjeta física, e incluso podría tenerse varios operadores asociados a la misma tarjeta SIM y cambiar entre ellos a voluntad desde una aplicación o configuración del terminal, lo cual complicaría la identificación que comentamos.

 

Finalmente, o para empezar, es además prudente hacer una prueba de envío y recepción de comunicaciones telefónicas con el teléfono del despacho, para evitar desvíos de línea, por ejemplo.

 

Identificar la aplicación o la página web.

 

Después hay que identificar la aplicación que el interesado quiere constatar o la URL de la página web que desea visitar y certificar. En este punto es necesario aclarar que hay aplicaciones multiplataforma, que permiten el acceso con nombre de usuario y contraseña desde cualquier navegador o sistema operativo, como Facebook o Twitter, y otras que no lo son y que permiten el acceso únicamente desde el teléfono. 

 

Si la aplicación es multiplataforma, lo más sencillo es solicitar del interesado que inicie sesión con su nombre de usuario y contraseña en presencia del notario, que localice lo que quiere documentar y que el notario lo incorpore al acta. Puede añadir seguridad además el hecho de que sea el propio notario el que, en su dispositivo, inicie sesión y siga las instrucciones del requirente.

 

Si la aplicación, por la razón que sea, no es multiplataforma y está vinculada, por ejemplo, a un smartphone, habrá necesariamente que acceder desde el smartphone del cliente. Por ejemplo: oficialmente, Whatsapp sólo puede instalarse en un smartphone y vinculado a éste. Extraoficialmente, he visto tutoriales para instalarlo al menos en iPad y en PC mediante emuladores. Otro ejemplo: iMessage (la aplicación de sms del iPhone) puede ser controlado desde cualquier dispositivo iOS o MacOS que tenga asociada el mismo ID de Apple y que tenga además asociado ese dispositivo.

 

Identificar al usuario del servicio.

Tras constatar que la aplicación está instalada, dependiendo de cuál sea habrá que identificar o bien número de teléfono asociado o bien nombre de usuario y contraseña, y acceder a la misma en presencia del notario. No es necesario que quede constancia en el acta del nombre de usuario y contraseña. Puede además hacerse una prueba de que efectivamente el interesado es el usuario habitual, si el notario dispone de cuenta en esa red social o en el servicio de mensajería. Además, hay que identificar al contacto, con los datos que aparezcan en el terminal, que pueden ser o no los correctos, de lo que hay que advertir.

 

Obtención de otros datos técnicos.

 

En función del tipo de acta, se deberá además hacer constar otros elementos que pueden ayudar a identificar mejor lo que quiere constatarse. Estas actuaciones, por ejemplo, no serán necesarias en actas de mensajes de móvil o de whatsapp, por sus propias características, pero sí en las actas de páginas web.

 

Concretamente, y además de la URL o dirección de navegación, el acta debería incorporar la dirección IP detectada al acceder a la dirección, que es la etiqueta numérica que identifica una interfaz de un dispositivo y le sirve para conectarse con otros. En este punto, es conveniente aclarar que la dirección IP que aparece en sitios web conocidos como Facebook o Twitter puede no ser la del sujeto concreto que ha publicado lo que queremos constatar en acta. Sobre esto, dejo que sea mi compañero Francisco Rosales, que tiene preparado un post monográfico sobre la IP, quien entre más a fondo en la cuestión.

 

También se deberá hacer ping para hacer un diagnóstico y seguimiento del estado y enlace de la dirección con un servidor determinado, para comprobar la conexión entre ambos. Por último habría que obtener y transcribir el conjunto de líneas que es el código fuente, que normalmente será HTML o Javascript.

Todas estas actuaciones no requieren de software especial ni extraño, y en muchas ocasiones pueden hacerse desde el propio sistema operativo de la persona que realiza la prueba, así como desde las opciones que el navegador web utilizado permite.

 

Obtención de la información.

 

Una vez en la aplicación, existe la posibilidad de tomar capturas de pantalla, de transcribir el contenido de los mensajes, lo cual será difícil cuando haya emojis o emoticonos, o de enviar la conversación, el tuit o el post por correo electrónico al notario para que éste de fe de que se corresponde con lo recibido desde ese soporte. 

 

Las capturas de pantalla pueden hacerse con programas o aplicaciones conocidas como Lightshot o desde las propias posibilidades que te da el sistema, como por ejemplo las combinaciones de teclas de OS X si se hacen desde Mac.

 

Es importante en este punto tener en cuenta que las fotografías o vídeos que se envíen pueden no ser susceptibles de ser incorporados al acta, a no ser que el interesado lo exija expresamente y siempre que no sean contrarias a los principios de la actuación notarial, el cuyo caso sí sería posible denegar la actuación notarial. No es lo mismo un selfie de una pareja que una foto subida de tono. O de muchos tonos. 

 

Otro punto importante es que el interesado debe manifestar qué parte de la conversación quiere incluir en el acta, y prestar su conformidad a que ésta se consigna de manera parcial. Y eso sí que ha evolucionado desde las primeras actas de sms, en las que el formato conversacional no existía y únicamente habían envíos por un lado y respuestas por otro, sin ninguna unión entre ellas en el terminal. 

 

¿No es una conversación?

 

Esto nos puede hacer pensar si ahora podría ser de aplicación el artículo 198.7 del Reglamento notarial, que en su último inciso dice que “el requerimiento para levantar el acta no podrá referirse en ningún caso a conversaciones telefónicas”

 

Queda entendido que no es obstáculo dicho artículo, pues este, al estar incluido en un artículo que habla de manifestaciones verbales, parece centrado en evitar dejar constancia en acta de una conversación verbal en tiempo real entre las partes sin advertir la presencia del notario. Por esa razón, se podría plantear la imposibilidad reglamentaria de incorporar al acta una conversación que el requirente tiene en ese momento con un tercero utilizando la aplicación de mensajería.

 

No obstante, hay muchas voces críticas con este artículo del Reglamento Notarial que entienden que este artículo debe ser de interpretación restrictiva, ya que si ante Notario se puede protocolizar una carta que se recibe de un destinatario conocido, o una sucesión de ellas ¿porqué no una conversación? Este tema, por su delicadeza y profundidad, merecerá también otro post específico.

 

Como vemos, quedan todavía muchas incógnitas y muchos frentes abiertos en materia de redes sociales y actuación notarial. Esperemos que con el tiempo, la práctica y algo de apoyo técnico y legal, los notarios podamos dar una respuesta más clara y contundente a una necesidad social, que es la de dar fe y garantizar las comunicaciones digitales entre las personas.